La
alegría por la acción de Dios
Este
miércoles 24 de junio, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, la
hermana Natalia Sánchez, religiosa de la Pureza de María, se fija en cuánto
Ana, la madre de Juan, esperó su nacimiento. Y a partir de eso repara en la
alegría de los vecinos que vieron en este hecho prodigioso que “Dios es fiel”,
tal como lo manifiesta el nombre con que fue llamado el precursor del Señor.
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Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 57-66. 80
Cuando
llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse
sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado,
se alegraban con ella.
A
los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo
Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”.
Ellos
le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”.
Entonces
preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió
una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”.
Todos
quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y
comenzó a alabar a Dios.
Este
acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y
se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se
enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Que llegará a
ser este niño?” Porque la mano del Señor estaba con él.
El
niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos
hasta el día en que se manifestó a Israel.






