“En
el Corazón de Cristo Redentor adoramos el amor de Dios a la humanidad, su
voluntad de salvación universal, su infinita misericordia”
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Cardenal Antonio Cañizares, Arzobispo de Valencia (España).
Crédito: Archivalencia / Manolo Guallart.
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El
Arzobispo de Valencia (España), el Cardenal Antonio Cañizares, animó a cada
persona a renovar su consagración, las de sus familias y de toda España al
Sagrado Corazón de Jesús “en los momentos tan cruciales que estamos
viviendo”.
El
Cardenal Antonio Cañizares envió su carta semanal titulada “Corazón de Jesús,
en Vos confío” en donde habla de esta devoción tan extendida, que se recuerda
especialmente en el mes de junio y cuya fiesta se celebró el pasado viernes 19.
Según
explica el Arzobispo de Valencia, “en el Corazón de Cristo Redentor adoramos el
amor de Dios a la humanidad, su voluntad de salvación universal, su infinita
misericordia”.
“Sólo
de esta fuente inagotable de amor que es el Corazón de Jesús, podremos sacar la
energía necesaria para amar, para vivir y cumplir nuestra vocación al amor,
para llevar a cabo nuestra misión. Necesitamos contemplar y admirar cuanto se
entraña en el Corazón sacratísimo de Jesucristo para aprender lo que es el amor
y lo que significa amar”, aseguró el Cardenal.
El
Arzobispo de Valencia también destacó la necesidad de “renovar incesantemente
nuestra consagración al Corazón de Cristo, consagración que es don de sí para
dejar que el amor de Cristo nos ame, nos perdone y nos arrebate en su deseo
ardiente de abrir a todos nuestros hermanos los caminos de la verdad y de la
vida”.
“Renovemos
la consagración de las familias, de nuestras diócesis, de España entera al
Sagrado Corazón de Jesús en los momentos tan cruciales que estamos viviendo.
También en momentos cruciales se hizo esta consagración en otros momentos de
nuestra historia, hace un siglo por el Rey Alfonso XIII, en otros momentos
recientes, ¿por qué no la renovamos todos siempre, ahora, que tanto lo
necesitamos?”, preguntó.
Además
animó a “beber de esta inagotable fuente de vida, de donde brota la Iglesia y
sus sacramentos, para abrirnos de par en par al misterio de Dios y de su amor,
dejarnos transformar por Él” y a “profundizar en nuestra relación con el
Corazón de Jesús para reavivar en nosotros la fe en el amor salvífico de Dios,
acogiéndolo cada vez mejor en nuestra vida”.
De
esta manera, según afirma el Cardenal Cañizares, “podremos comprender mejor lo
que significa conocer en Jesucristo el amor de Dios, experimentarlo teniendo
puesta nuestra mirada y nuestra confianza en Él, hasta vivir por completo de la
experiencia de su amor, para poderlo testimoniar después a los demás”.
Destacó
que “ahí está el secreto de la vida de la Iglesia y de cada uno de los
cristianos”.
También
subrayó que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús “no es una devoción blanda
y meliflua” sino que “es una devoción, una espiritualidad para almas fuertes,
para corazones recios, que viven de la más vigorosa experiencia que puede
darse: la de ser amado por Dios como vemos y palpamos en este Corazón
traspasado, de ver todo como don de Dios, del que trata de vivir”.
Por
eso explicó que “el culto del amor de Dios manifestado y entregado en el
Corazón de Jesús debe ayudar a recordar incesantemente que Jesús cargó con el
sufrimiento de la pasión y de la cruz voluntariamente por nosotros, por mí y
por ti”.
“El
Corazón de Jesús es símbolo de su amor infinito, amor que nos impulsa a acoger
su amor, y así amarnos los unos a los otros, y hacer de nuestra vida, una vida
de amor, de entrega, de misericordia, de compasión, de perdón, de gracia, de
don”, precisó, pero también “este amor del Corazón filial de Jesús que nos
invita a entregarnos totalmente a su amor salvífico”, “ésta es la verdadera
revolución: la del amor”.
De
esta manera el Arzobispo de Valencia subrayó que “el Corazón de Jesús nos abre
a la misión. Nos hace ser misioneros, todos y donde estemos. Para la
evangelización de hoy es necesario que el Corazón de Cristo sea reconocido como
el corazón de la Iglesia: es Él quien llama a la conversión y a la
reconciliación”, y subrayó que “el abandono en Jesús ensancha el corazón del
hombre hacia las dimensiones del mundo”.
El
Cardenal Cañizares también animó a “abrirnos al Corazón de Cristo, fuente
inagotable de donde brota la Iglesia, de donde mana la fuente, fuente de la
gracia, de los sacramentos, y vivir así de esta Iglesia, de sus sacramentos, de
la gracia”.
Por
eso subrayó que “la devoción al Sagrado Corazón nos conduce a la Iglesia, nos
lleva a los sacramentos, nos lleva a la oración filial que con corazón de hijo
se dirige al Padre de la misericordia y Dios de todo consuelo”, una devoción
que en definitiva “nos lleva a vivir de la gracia y del amor de Dios y caminar
por las sendas de la santidad” que es “una vida de oración y de sacramentos es
necesaria y fundamental para una renovación de la Iglesia y para tener vida en
comunión con ella”.
Puede
leer la carta íntegra AQUÍ.
Fuente:
ACI Prensa






