A veces resulta difícil y penoso identificar los propios
pecados
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| By Nadino/Shutterstock |
Para percibir mejor nuestras miserias, ¿por qué no comenzar por las buenas acciones y dar gracias por la acción divina en nuestra vida? Conoce la confesión desde la alabanza.
Una
clave para un buen examen de conciencia es practicarlo desde la alabanza.
En efecto, desde la luz,
desde la acción de gracias por las bondades de Dios, es como podemos percibir
mejor nuestras miserias, nuestras resistencias y nuestras negativas al amor, y
no desde una culpabilidad acusadora.
Este método se conoce como confesión
desde la alabanza.
Dar gracias para ver mejor
San
Ignacio ya sugería en sus Ejercicios tomar
como primer punto la acción de gracias:
El primer punto es de dar
gracias a
Dios nuestro Señor por los beneficios recibidos. El segundo, pedir
gracia para conocer los pecados y rechazarlos. El tercero, pedir cuenta al alma
desde la hora de levantarse hasta el examen presente, de
hora en hora o
de tiempo en tiempo; y primero de pensamiento, después de palabra, y después de
obra, siguiendo el mismo orden que se dijo en el examen particular. El cuarto,
pedir perdón a Dios nuestro Señor de las
faltas. El quinto, proponer enmienda con su gracia. Decir
un Padrenuestro. (Ejercicios
espirituales n.º 43)
Dar gracias a Dios por
quienes somos, por sus dones, en forma de diálogo, de oración, de alabanza, es
reconocer aquello que nos aporta dicha en este momento. Que estamos contentos
con esta cosa o aquella, pasada o presente.
Es importante que esto
emerja ante el Señor porque así reconocemos y damos gracias al Señor por su
bondad y su misericordia. Así conseguiremos ver mejor todas nuestras faltas en
el amor.
Por
Luc Adrian
Fuente:
Aleteia






