7. Miércoles. Bienaventurada
Virgen María del Rosario

Evangelio según Lucas 11, 1-4
Un día, Jesús estaba orando y
cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como
Juan enseñó a sus discípulos”.
Entonces Jesús les dijo: “Cuando
oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos
a todo aquel que nos ofende,
y no nos dejes caer en tentación”.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
En la oración del Señor —en el
«Padre nuestro»— pedimos el «pan cotidiano», en el que vemos una referencia
particular al Pan Eucarístico, que necesitamos para vivir como hijos de Dios.
Imploramos también el «perdón de nuestras ofensas» y para ser dignos de recibir
el perdón de Dios nos comprometemos a perdonar a quien nos ha ofendido. Y esto
no es fácil. Perdonar a las personas que nos han ofendido no es fácil; es una
gracia que debemos pedir: «Señor, enséñame a perdonar como tú me has
perdonado». Es una gracia. (AUDIENCIA GENERAL 14 de marzo de 2018)
Vatican News





