Interpretaciones ideológicas instrumentalizan al Papa y su tercera Encíclica Social
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| Photo by Handout / VATICAN MEDIA / AFP |
Así, falsas noticias e interpretaciones
ideológicas instrumentalizan la última encíclica social del Papa como ya
sucedió, por ejemplo con Laudato Si’. El fenómeno no es nuevo y trasciende la
modernidad: Desde Napoleón a Marx el concepto de ideología ha conservado un
carácter político y económico, mientras que la Doctrina Social de la Iglesia
(DSI) está fuera de esa lógica.
Si a la propiedad privada, pero…
Desde esta perspectiva, el Papa repropone
la ‘función social de la propiedad’ (120), es decir el derecho natural a la
propiedad privada que será secundario respecto al principio del destino
universal de los bienes creados.
Francisco propone las palabras de san Juan
Pablo II: Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente
a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno”. En
esta línea, Francisco recuerda que «la tradición cristiana nunca reconoció como
absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función
social de cualquier forma de propiedad privada».
Y vuelve a citar a Juan Pablo II al
proponer que “el principio del uso común de los bienes creados para todos es el
«primer principio de todo el ordenamiento ético-social», es un derecho natural,
originario y prioritario. Todos los demás derechos sobre los bienes necesarios
para la realización integral de las personas, incluidos el de la propiedad
privada y cualquier otro, «no deben estorbar, antes al contrario, facilitar su
realización», como afirmaba san Pablo VI”, escribe el Papa.
“El
derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho
natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes
creados, y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el
funcionamiento de la sociedad. Pero sucede con frecuencia que los derechos
secundarios se sobreponen a los prioritarios y originarios, dejándolos sin
relevancia práctica”.
Si a la ganancia, pero…
“El pensamiento cristiano no se opone por
principio a la perspectiva de la ganancia” explicó el Papa el lunes, 5 de
octubre, en una audiencia a los dirigentes y personal del Instituto italiano
Caja de depósitos y préstamos.
La Iglesia se opone a la ganancia a
cualquier costo, “a la ganancia que olvida al hombre, que lo hace un esclavo,
que lo reduce a una cosa entre otras cosas, a una variable de un proceso que no
puede controlar o al que no puede oponerse de ninguna manera”, añadió.
“La doctrina social de la Iglesia
concuerda con una visión en la que los inversores esperan un rendimiento
justo de los recursos recaudados – afirmó el Papa – para luego canalizarlos a
la financiación de iniciativas destinadas a la promoción social y colectiva”.
Pobres
En este sentido propone en la nueva
Encíclica (119) la visión de los primeros siglos de la fe cristiana y cita a
san Gregorio Magno: «Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les
damos nuestras cosas, sino que les devolvemos lo que es suyo».
Encíclica también subraya de manera
específica la cuestión de la deuda externa: sin perjuicio del principio de que
debe ser pagada, se espera, sin embargo, que ello no comprometa el crecimiento
y la subsistencia de los países más pobres (126).
Volviendo al concepto de propiedad
privada, el catecismo de la Iglesia Católica (puntos 2402, 2403, 2404) defiende
el destino universal y la propiedad privada de los bienes. Y en el punto 2404,
sostiene que “la propiedad de un bien hace de su dueño un administrador de la
providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros, ante
todo a sus próximos”.
DSI y la propiedad privada
Desde la primera encíclica social, la
Rerum Novarum (1891) sobre la condición de los trabajadores de papa León XIII,
hasta Francisco, la DSI denuncia el aumento del número de los pobres mientras
aumenta la riqueza de unos pocos.
León XIII había considerado ‘injusto’ y un
daño para los trabajadores la propuesta de los socialistas de abolir la
propiedad privada y manifestaba que el objetivo del trabajo es la propiedad
personal (Trabajo, salario, propiedad). Francisco las simplifica hoy en las
3 t: tierra, trabajo y techo.
Así Francisco resume su receta frente
al consumismo y los despilfarros del mundo contemporáneo: volver a lo
concreto. La DSI afirma que la propiedad privada es un derecho
fundamental de la persona y es la clave para mejorar la situación de los pobres.
Así, como la DSI ha indicado que el Estado tiene una función limitada de frente
a la familia. Los socialistas destruyen la familia si van en contra de la
propiedad.
Iglesia maestra de humanidad
La Iglesia Católica con su pensamiento
social, en cambio de dividirse en partidos, facciones o grupos de poder o de
estudio en la defensa de ideas, a través de la DSI persigue con fidelidad el
Evangelio que inspira el amor en las relaciones humanas, lección reiterada
nuevamente por el papa Francisco en su nuevo llamado a la amistad social.
Los totalitarismos y las ideologías de
turno siembran encima del terreno del bien común la cizaña del individualismo
exacerbado, de la libertad velada para pocos, del abuso de los bienes de la
tierra para esclavizar y en detrimento de los más débiles.
La DSI no está para soluciones idealizadas
o superficiales, expone que ante la cizaña también está el trigo de la
fraternidad y de la amistad social – como confirma Francisco – a favor del
“milagro de la bondad” que ayuda a discernir entre conflictos e injusticias y
diálogo y resolución de conflictos y, por su puesto todo para alcanzar el bien
común.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia






