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| Legado María de Villota |
No sabía entonces ella que iba a morir pronto. Se recuperó del accidente ocurrido en el aeródromo de Duxford poco después fallecía a causa de las secuelas. Tenía 33 años. En aquel ínterin, se había casado y había reorientado su profesión (imposible pilotar con un parche en el ojo que había perdido) hacia el trabajo solidario. Era lo que se iba a convertir en el Legado de María de Villota.
Su
padre, volcado en la ayuda
Y llegó el 2020 y la pandemia, y
comenzó a hacerse sentir el hambre en Vallecas.
Desde
la parroquia
El legado de María iba a servir para paliar
la necesidad de muchas familias. El párroco de san Ramón fue
quien pidió a la familia Villota poner en marcha un sistema de ayuda a las
personas que han quedado sin trabajo y sin dinero para lo más básico.
Así, se reunió a 50
voluntarios que de lunes a viernes se encargaban de hacer
llegar a las familias que lo necesitan una bolsa con un par de bocadillos,
fruta y algún producto lácteo.
Pronto se vio que era insuficiente y
Emilio de Villota amplió esa organización con el reparto de comida caliente.
Para ello se cuenta con el trabajo de un catering externo. Además, se alcanza a
poder entregar alimentos frescos.
En total, son en torno a unas 500
personas de 23 nacionalidades las que ven aliviada su
precariedad económica diariamente gracias a esta labor solidaria. En el pico de
la pandemia, según Emilio, llegaron a las 1.000 personas diarias, y ahora cree
que vuelve a crecer la cola de peticiones.
«Cualquiera
de nosotros podría estar en una cola»
Emilio de Villota, que hoy tiene 74 años,
emplea todas sus energías en esta labor que apareció de la noche a la mañana.
Va con un chaleco de voluntario». Antes atendían a mendigos y personas sin hogar,
pero el panorama de este 2020 es de una dimensión mucho mayor. «También vemos a gente de clase media, cualquiera de
nosotros podría estar en una cola, en cuanto te quedes sin ingresos una
temporada. Y ya no te digo si se trata de una familia que no tenía recursos»,
explicó esta semana a una periodista del diario «La
Razón».
A este padre que perdió a su hija muy
pronto, activar el legado de María no le mueve al sentimiento de pérdida:
«Aunque pueda parecer mentira, la emoción es positiva, no tanto de nostalgia o
de tristeza», afirma.
Dolors Massot
Fuente: Aleteia






