COMENTARIO
El Padre
Francisco Díaz SJ comparte su comentario del Evangelio del domingo 8 de
noviembre (San Mateo 25, 1-13) que a través de una parábola ambientada en un
banquete de bodas deja en claro que la espera del Reino de Dios modifica y
transforma la vida.
El Evangelio
de hoy presenta una parábola. Recordemos que una parábola utiliza elementos de
la vida cotidiana para que los oyentes confronten sus actitudes con la de los
personajes y extraer una enseñanza de vida. En el Evangelio de San Mateo
encontramos dos tipos de parábolas; las que hablan del Reino de Dios presente
en el aquí y ahora, y, las que predican el Reino de Dios que debe venir y, por
lo tanto, debemos estar preparados para recibirlo. El Evangelio de hoy
pertenece a este segundo grupo.
La parábola
inicia explicitando que el Reino de Dios es semejante a la actitud de dos
grupos de jóvenes, cinco previsoras y cinco descuidadas, quienes debían estar
atentas y vigilantes a la llegada del esposo. No saben el día ni la hora, pero,
las jóvenes previsoras y prudentes, por estar preparadas y vigilantes, reciben
al esposo y participan en el banquete. Todo lo contrario, las descuidadas y
necias quienes, a pesar del ejemplo de las previsoras, no se preparan y, por lo
tanto, quedan fuera de la fiesta.
Esta
parábola utiliza el ambiente de un banquete de bodas para dejar en claro que la
simple espera del Reino de Dios modifica y transforma la vida. En cierto
sentido nos invita a tener una espiritualidad de ojos abiertos, es decir, saber
qué actitudes necesitamos para vivir y cuáles debemos evitar.
La parábola
finaliza con la invitación a estar siempre vigilantes y preparados. Una espera
en estas circunstancias no provoca sufrimiento. Esta espera vigilante es, en
realidad, poner todo lo que somos y tenemos a disposición del proyecto del
Reino de Dios.






