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| Di Yuganov Konstantin|Shutterstock |
Desde niña siempre me ha llamado la
atención el conocer la vida de los santos.
Aún recuerdo un verano en el que alguien me regaló un libro con la vida de
alguno de ellos: con unos 8 o 9 años, yo leía y leía hasta que me invitaban a
apagar la luz y dormir.
En esta
galería encontrarás algunos de los mejores cuentos para dar a conocer a los
niños la vida de santos como Santa Teresa, San Juan
Pablo II, Don Bosco, Santa Teresa de Calculta, San Josemaría, entre otros.
De aquel verano quedó grabada en mi
memoria la vida de san Tarcisio que, por
su amor y veneración tan grande a la sagrada forma, al ser sorprendido por unos
paganos mientras transportaba la Eucaristía, prefirió ser apedreado a muerte
antes de desvelar lo que llevaba. Leyendo su vida, empecé a vislumbrar que
realmente de algo muy grande se tenía que tratar para que un niño como yo
entregara su vida. Ahí empecé a entender también la
importancia de saborear, conocer y contemplar la vida de los santos.
La alegría
de los santos
Entre los influencers del Cielo hay
una virtud común que es muy contagiosa: la alegría, motor del alma,
propia de la infancia y de la adolescencia, y que todos los padres y madres
quieren para sus hijos.
Seguro que a algunos os sonará la
canción de Marco
Frisina «Prefiero el Paraíso» de la película de san Felipe
Neri. Pues, eso es, nuestro santo no lo dio todo por los likes pero
sí por el Paraíso. Cautivó a niños y mayores llevando un
mensaje de alegría y entrega a los demás.
«¿Y cuándo vamos a ser mejores?» Esta es una frase de gran influencer que repetía
san Felipe y que podría hacernos saltar de la cama a todos en una mañana
cargada de pereza o cuando no tenemos muchas ganas de ir al colegio.
¡Ah! ¿que necesitamos un empujoncito más? Seguro que
la enseñanza de san Felipe Neri sería infalible si la acompañamos de un
delicioso desayuno al más puro estilo Instagram y la banda sonora de “Prefiero
el Paraíso”. No hay follower que se resista a esto.
Hablando de followers, san Juan Bosco tenía
muchísimos, pues es el mayor influencer de “la vida
entendida como fiesta y la fe como felicidad”.
¿A quién no le pasa un poco como a san Juan Bosco ante
las personas que quiere?
¡Mi mayor satisfacción es verte alegre!” (San
Juan Bosco)
“Tristeza y melancolía fuera de la casa mía”, decía
Don Bosco. Y es que este santo nos enseñó que
no hay mejor lección para niños y jóvenes que “hacer consistir la santidad en estar
siempre alegres, haciendo bien las cosas que tenemos que hacer”. ¡Qué
manera más fascinante de vivir lo cotidiano! Un tema que seguramente al santo
del cine le daría para unos cuantos blogs.
Santo Domingo Savio, a
pesar de su corta edad, es también influencer de la
grandeza de la alegría en lo pequeño y afirmaba rotundamente: “Antes
morir que pecar”. Dicho así puede sonar un poco heavy, pero su
actitud nos ayuda en situaciones cotidianas: “antes compartir mi juguete que
pelearme con mi hermano”; “antes los demás que mis pretensiones” …
A mí me gusta mucho recordar la primera vez que
Domingo se entrevistó con don Bosco y le dijo a este: “¡Ayúdeme a ser santo!”.
Un influencer pidiendo a otro influencer que
le ayude a ser santo. ¡Cómo mola!
Santo Domingo Savio siempre persiguió ser la mejor
versión de sí mismo. Sin duda en la vida de este niño se
hicieron presentes desde bien pequeño sus deseos de felicidad, que corresponden
claramente con la búsqueda de la santidad. ¡Que nuestros jóvenes no entierren
ese deseo!
En la ciudad de Turín, pocos años después de la muerte
de don Bosco, nació el beato Pier Giorgio Frassati. Claramente
es uno de esos influencers que están entre nosotros. Un santo joven,
alegre, y de nuestro tiempo, ingeniero, deportista, amante de la naturaleza que
nos enseña nuevamente que la santidad rima con felicidad y que es
posible encontrarla tanto en las pequeñas cosas como en lo sublime de una
montaña.
Es entonces cuando un simple picnic en familia o
una ruta de senderismo con amigos se puede convertir en un
planazo para contemplar juntos las maravillas de un paisaje. Un precioso
momento para experimentar la necesidad que tenemos de belleza, cuidar y valorar
la perfección de la Creación.
Queda claro que los santos despiertan en nosotros el
gran deseo de ser como ellos. Viven en cercanía con Dios y son progresivamente
transformados. Por tanto, son capaces de gozar cada momento con alegría, pero
sin perder un ápice de realismo. Y no nos engañemos: esta es la vocación de
todos nosotros.
Y tú, ¿te animas a ser influencer?
Fuente: Aleteia






