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| Solemnidad de Todos los Santos, momento de comunión con toda la Iglesia |
Un momento particularmente
sentido en comunión “no solo con la Iglesia extendida por toda la tierra, sino
también con la Iglesia triunfante del cielo, los santos, y con aquellos cristianos,
hermanos nuestros” que ya dejaron este mundo. Es el significado de la
Solemnidad de Todos los Santos y de la conmemoración de los fieles difuntos que
se celebra, respectivamente, el 1° y 2 de noviembre. Lo recuerda en una nota
Ramón Navarro Gómez, director del secretariado de la Comisión Episcopal para la
Liturgia de la Conferencia Episcopal española.
Con respecto a la
conmemoración de los difuntos, Navarro Gómez recuerda que “rezar por los
difuntos es tan antiguo como la misma Iglesia. Incluso anterior” y “ya en el
Antiguo Testamento, conforme avanza la preparación para el misterio de
Cristo, va aflorando la esperanza en la resurrección. La esperanza
cristiana animará siempre a la oración”.
“Nuestra oración,
especialmente unida a la eucaristía, servirá para ayudar a que el difunto,
purificado de toda mancha de pecado, pueda gozar de la felicidad eterna.”
El director del
secretariado de la Comisión Episcopal para la Liturgia recuerda además las
varias tradiciones españolas para conmemorar a quienes ya no están y cita la
más sencilla: “vamos al cementerio, rezamos por ellos, adornamos con flores el
lugar donde están sepultados”.
De esta manera, explica,
“vivimos así, en lo personal, a nivel de sentimiento y devoción, lo que
celebramos con toda la Iglesia”.
De ahí su invitación a
participar en la misa de los difuntos porque “son dos celebraciones distintas,
que nos ayudan a estar en comunión con la Iglesia entera, que es una realidad
mucho más grande que los fieles que peregrinamos todavía en este mundo camino
de la casa del padre”.
Isabella Piro, Cecilia
Mutual - Vatican News
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