Lamento darte la noticia, pero esto no
funciona… y, encima de eso, en lugar de comenzar el año “despojado”, lo que
haces es añadirle a tu alma el pecado de poner tu confianza en supersticiones
en lugar de ponerla en Dios.
Por eso quiero darte la receta del mejor
ritual para despedir este año que termina y comenzar el nuevo:
· Comienza por ir a visitar al Señor… Muchas Iglesias tienen hoy una Hora
Santa para dar gracias por el año que pasó. También puedes ir a visitarlo al
Sagrario, Él siempre está allí esperándonos. Si puedes asistir a Misa y
recibirlo en la Eucaristía, ¡mejor!
· Un examen de conciencia exhaustivo te vendría bien. Si puedes completarlo
con una buena Confesión, ¡perfecto! Así comienzas el próximo año en gracia y
con el alma limpiecita. (Recuerda que si estás en pecado, la Confesión debe
venir primero que la Comunión.)
· Ten fe… y junto con la fe vienen la confianza, la esperanza y la caridad.
Cree en Dios y, sobre todo, créele a Dios. Las Escrituras están llenas de
Palabras maravillosas que van dirigidas a ti. ¡Créelas! Dios te ama, te conoce
desde el vientre de tu madre, te tiene tatuado en la palma de su mano, no cae
uno de tus cabellos sin que Él lo permita… abandónate en Él y proponte hacer su
Voluntad. Te prometo que todo marchará sobre ruedas si lo haces.
· Abraza a tu esposa/o, a tus hijos, a tus padres, a tus amigos… abrázales y
diles que los amas. Que tus palabras broten del fondo de tu corazón, que sean
tan sólidas que casi puedan cogerse con la mano. Y no olvides sonreír. La
alegría es contagiosa y si tú estás alegre, las personas a tu alrededor también
lo estarán.
· Hazte el propósito de ser mejor en el próximo año… pero, al contrario de la
sociedad que nos rodea, este próximo año no será mejor si progresamos
económicamente, sino si hemos crecido en el amor a Dios… si hemos sido mejores
esposos, mejores padres, mejores hijos, mejores amigos: en fin, será un año
bueno si al final podemos decir que somos mejores seres humanos.
¡Muchas felicidades… y que Dios te bendiga!






