En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas
fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar,
Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que
no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
PALABRAS DEL
SANTO PADRE
La mirada de
Jesús no es una mirada neutra, o peor, fría o alejada, porque Jesús mira
siempre con los ojos del corazón. Y su corazón es tan tierno y está tan lleno
de compasión, que sabe acoger las necesidades de las personas que permanecen
incluso más escondidas. Además, su compasión no indica simplemente una reacción
emotiva frente a una situación de malestar de la gente, sino que va más allá:
es la actitud y la predisposición de Dios hacia el hombre y su historia. Jesús
aparece como la preocupación y el cuidado de Dios por su pueblo. (Ángelus 22 de
julio de 2018)
Vatican News






