El Papa Francisco alentó a los católicos irlandeses a ser discípulos misioneros como lo fue la Virgen María tras declarar al Santuario de Knock como “Santuario internacional de especial devoción eucarística y mariana”
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| La Virgen de Knock. Crédito: Dominio público / Papa Francisco. Crédito: Daniel Ibáñez (ACI Prensa) |
Así
lo dijo el Santo Padre en un video mensaje dirigido a los fieles irlandeses
reunidos en el Santuario mariano de Nuestra Señora de Knock este 19 de marzo,
Solemnidad de San José, con ocasión de la elevación como Santuario
Internacional de especial devoción eucarística y mariana.
“Queridos hermanos y hermanas
presentes en Knock, ¡y todos ustedes que siguen este momento solemne a través
de los nuevos medios de comunicación! Haber elevado el Santuario Nacional de
Nuestra Señora de Knock a Santuario Internacional de especial devoción
eucarística y mariana es una gran responsabilidad”.
“Se comprometen a estar siempre
con los brazos abiertos en señal de bienvenida hacia todo peregrino que venga a
ustedes de todas partes del mundo, sin pedirle nada, solo reconociéndolo como
un hermano y una hermana que desea compartir la misma experiencia de oración en
la fraternidad común”, dijo el Papa.
Además, el Santo Padre recordó
que “desde la aparición del 21 de agosto de 1879 cuando la Virgen María
apareció a algunos habitantes de la población de Knock, junto a San José y San
Juan Apóstol, el pueblo irlandés ha expresado su devoción dondequiera que
fueran” y agregó “ustedes han sido un pueblo de misioneros”.
En este sentido, el Pontífice
invitó a recordar a los muchos sacerdotes que dejaron su tierra para hacerse
evangelizadores, así como también “los muchos laicos que han emigrado a tantas
tierras y han mantenido viva su devoción a la Virgen de Knock”.
“¡Cuántas familias a lo largo de
casi un siglo y medio han transmitido la fe a sus hijos y han concentrado su
esfuerzo diario en torno al rezo del Rosario con la imagen al centro de Nuestra
Señora de Knock!”, afirmó el Papa.
De este modo, el Santo Padre
invitó a mirar “los brazos de la Virgen en posición de oración” que muestran
todavía hoy qué importante “es la vida de oración, que llega como mensaje
de esperanza desde este Santuario”.
Por ello, el Papa recordó que “en
la aparición de Knock la Virgen no pronuncia palabra alguna. Sin embargo,
incluso su silencio es un lenguaje; de hecho, es el lenguaje más expresivo que
se nos entrega. El mensaje que viene de Knock es el gran valor que tiene el
silencio para la fe”.
Se trata, dijo el Papa, del
“silencio delante al misterio, que no significa renunciar a comprender, sino
comprender apoyados y ayudados por el misterio del amor de Jesús que se ha dado
a sí mismo para todos nosotros como Cordero inmolado para la salvación de la
humanidad”.
Finalmente, el Santo Padre señaló
“que el misterio eucarístico que nos une en comunión con el Señor
Resucitado y entre todos sea siempre el apoyo para vivir fielmente nuestra
vocación de discípulos misioneros, como lo fue la Virgen María, que se hizo
peregrina del Evangelio de su Hijo”.
“Que Ella nos proteja y consuele
con su rostro misericordioso. Me despido implorando para todos la bendición del
Señor y les pido por favor que recen por mí”, concluyó el Papa.
Historia de la aparición
El 21 de agosto de 1879, la
Virgen María, San José, el cordero pascual y San Juan Evangelista aparecieron
envueltos en una brillante luz en la iglesia parroquial de Knock. Quince
personas de entre 5 y 74 años fueron testigos del hecho.
La aparición comenzó alrededor de
las 8:00 p.m. La Virgen tenía un largo vestido blanco. Sus manos y ojos se
elevaban hacia el cielo como si elevara una oración.
Sobre su cabeza tenía una
brillante corona y en el lugar donde esta se ajustaba a la frente había una
rosa. A la derecha de la Virgen estaba San José, con la cabeza inclinada y
virada ligeramente hacia ella. Vestía una túnica blanca.
A la izquierda de la Virgen
estaba San Juan Evangelista, vestido como obispo, con un libro en su mano
izquierda y con la mano derecha levantada como si estuviera predicando.
Junto a las figuras y un poco a
la derecha, en el centro, había un altar grande y sencillo. Sobre el altar
había un cordero mirando hacia el oeste y tras él se erguía una gran cruz. Los
ángeles rodeaban al cordero durante toda la aparición.
Los quince videntes presenciaron
la aparición durante dos horas mientras llovía y recitaban el Santo Rosario.
La aparición tiene un profundo
simbolismo del libro del Apocalipsis. El cordero es Jesús. La cruz es donde se
ofrece el cordero al Padre como sacrificio. El altar de la Misa es donde el
sacrificio se hace presente.
Junto a la Cruz estaban María y
San Juan. San José no pudo estar junto a la cruz pero ahora en el cielo ya la
muerte no lo puede separar de la Sagrada Familia y los beneficios del
sacrificio de Jesús.
Seis semanas después de la
aparición, se estableció una comisión de investigación, creada por el entonces
arzobispo de Tuam, Mons. John MacHale. Los quince testigos fueron examinados y
la comisión reportó que el testimonio de todos, tomados juntos, era confiable y
satisfactorio.
En 1936 se creó otra comisión
ante la cual comparecieron los 3 videntes sobrevivientes: Mary O'Connell (Mary
Byrne), Patrick Byrne y John Curry. Los tres confirmaron sus declaraciones
originales de muchos años atrás.
Cuando la comisión anunció su
reporte, miles de enfermos fueron llevados a Knock y los periódicos locales
reportaron muchas curas extraordinarias.
Antes de la pandemia, alrededor
de un millón y medio de peregrinos visitaban anualmente este Santuario.
Por Mercedes
de la Torre
Fuente: ACI Prensa






