Una conciencia tranquila es el mejor remedio para prepararnos en esos difíciles momentos, te da paz y serenidad
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| fran_kie | Shutterstock |
«Pero
Dios creó al hombre a imagen de lo que en él es invisible, y no para que fuera
un ser corruptible. La envidia del diablo introdujo la muerte en el mundo, y la
experimentan los que toman su partido». Sabiduría 2
Supe de este muchacho que estaba
muriendo por una grave enfermedad. Un sacerdote amigo lo fue a visitar
para consolarlo y darle el sacramento de la Unción de los Enfermos. Rezaron juntos y al final el
sacerdote le pregunta:
– ¿No tienes miedo de morir?
– Voy a ver a Dios, que es mi
Padre, ¿cómo voy a temer?
A veces pienso que somos como
frutos que maduramos para Dios. Un buen día baja a cosechar y lleva con él los
más hermosos, maduros, dulces.
«Más que listo»
Un tío de mi esposa estaba con
una grave enfermedad. Recuerdo cierta noche que fuimos a visitarle. En un
momento que nos dejaron solos me animé a preguntarle.
– ¿Está listo?
– Estoy más que listo Claudio.
Hice mis maletas. Sólo espero que me llamen.
Tenía una tranquilidad
envidiable, la seguridad de que se vería cara a cara con el mas amable de los
padres, que nos ama inmensamente.
¿Cómo prepararse para morir?
Una conciencia
tranquila es el mejor remedio para prepararnos en esos difíciles momentos.
Te da paz y serenidad.
Es como la famosa historia
de Don Bosco la tarde que ve a santo Domingo Savio jugando en el patio del oratorio y
lo llama para preguntarle:
– ¿Qué harías si te enteras de
que morirás en una hora?
– Seguiría jugando -responde el
niño, y vuelve al patio a jugar.
Salir a una fiesta
Siempre me ha impresionado el
momento de la muerte de los grandes santos de nuestra Iglesia. Se diría
que parten hacia una fiesta.
Dios los espera y ellos anhelan
partir lo mas pronto posible. Estoy seguro que conoces este poema hermoso
de santa Teresa de Jesús pidiendo ir a Dios:
Me gusta mucho leer sus
biografías y te recomiendo leerlas. Te serán de gran ayuda en tu
crecimiento spiritual y de consuelo en las dificultades.
Una preparación de toda la vida
He leído admirado la vida de
muchos de ellos y me doy cuenta de lo lejos que estoy de la santidad, de vivir
de acuerdo a la voluntad de Dios.
Descubres leyéndolas, que
un santo se prepara toda su vida para el encuentro con Dios.
Y lo hace amándolo con
todo el corazón, amando al prójimo, a todos, llenando el mundo de bondad,
viviendo con una paz sobrenatural, aceptando en todo momento su
enfermedad y dificultad, ofreciendo todo a Dios, orando por
los que quedan en este mundo.
Y cuando llega el final
clama, agradecido con Dios, por el don de la vida.
Hermana muerte
Se cuenta de un médico que fue a
examinar a san Francisco de Asís, que estaba muy enfermo.
Por la insistencia del santo, el
médico le comunicó que pronto moriría. En ese momento Francisco exclamó
emocionado sus conocidas palabras: ¡Bienvenida mi hermana muerte!
Leí sobre su muerte:
“Un fraile le comunicó su próxima
partida y lo invitó a dar a todos ejemplo de serenidad y gozo. La respuesta de
Francisco fue llamar a fray Ángel y fray León y ponerse a cantar el Cántico del hermano sol, al que le añadió una nueva estrofa,
que decía:
Aprendamos de los santos a vivir
plenamente, amando, perdonando, haciendo buenas obras, según la voluntad de
Dios, que es perfecta, y a tener nuestras almas y conciencias limpias.
Así, cuando llegue la “hermana
muerte” podremos dar gracias a Dios por todo su amor, por la vida,
nuestras familias, por mostrarnos el camino al Paraíso y por ser nuestro Padre.
¡Dios te bendiga!
Claudio de Castro
Fuente: Aleteia






