Las civilizaciones caen, la Palabra de Dios permanece
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| Papa Francisco junto al cardenal Sako |
En
una carta escrita con ocasión de la Jornada de la Paz para Oriente de hoy,
convocada con motivo de la celebración del 130 aniversario de la Rerum Novarum,
Francisco insta a la Iglesia de Oriente Medio a inspirarse en la Sagrada
Familia a la que hoy se consagra, a perseverar en la fe y a vivir la profecía
de la fraternidad contribuyendo a la construcción del bien común.
"La Consagración a la
Sagrada Familia os convoca a cada uno de vosotros a redescubrir como individuos
y como comunidad vuestra vocación de ser cristianos en Oriente Medio, no sólo
pidiendo el justo reconocimiento de vuestros derechos como ciudadanos
originarios de esas amadas tierras, sino viviendo vuestra misión como custodios
y testigos de los primeros orígenes apostólicos". Así se expresa el Papa
en su Carta enviada a los Patriarcas católicos de Oriente Medio que, este
domingo 27 de junio, Día de la Paz para Oriente, celebran una Divina Liturgia
para consagrar su tierra a la Sagrada Familia.
Custodios del misterio hecho carne
"Jesús, José y María, de
hecho, representan bien vuestra identidad y vuestra misión", explica el
Papa, empezando por la custodia del "misterio del Hijo de Dios que se hace
carne", de estar constituidos "en torno a Jesús y por Él". María
nos lo entregó, José lo acogió dispuesto a cumplir toda la voluntad del Padre.
El misterio del nacimiento en Belén fue "un misterio de humildad y
expoliación", combinado con "la indigencia de las personas obligadas
a emigrar" cuando María y José partieron hacia Egipto para custodiar al
Hijo de Dios.
De esta manera, permanecen fieles
a su vocación y anticipan inconscientemente el destino de exclusión y
persecución que tendrá Jesús cuando se haga adulto y que, sin embargo, revelará
la respuesta del Padre en la mañana de Pascua.
Peregrino y en oración por
Oriente Medio
A los Patriarcas, "custodios
y testigos de los primeros orígenes apostólicos", Francisco les reitera
también su cercanía, hoy como desde el inicio de su pontificado, tanto como
peregrino, con viajes a Tierra Santa, Egipto, Emiratos Árabes e Iraq, así como invitando
a toda la Iglesia a la oración y a la solidaridad, como ocurrió para el caso de
Siria. Y como está previsto para el Líbano el 1 de julio, con la participación
de "todos los responsables de las Iglesias del País de los Cedros" en
un encuentro de oración.
Las civilizaciones caen, la
Palabra de Dios permanece
En un lugar donde "las
civilizaciones y las dominaciones han surgido, florecido y luego han
caído", señala el Pontífice, la Palabra de Dios, a partir de "nuestro
padre Abraham", "ha seguido siendo una lámpara que ha iluminado y
alumbra nuestros pasos". Oriente Medio -repite Francisco, utilizando una
imagen ya conocida en el momento del viaje a Iraq- es como una
"alfombra", fruto del entrelazamiento de "numerosos hilos que sólo
estando juntos uno al lado del otro se convierten en una obra maestra":
“Si la violencia, la envidia, la
división, pueden llegar a desgarrar incluso uno de esos hilos, el conjunto
queda herido y desfigurado. En ese momento, los proyectos y acuerdos humanos
poco pueden hacer si no confiamos en el poder sanador de Dios. No busquéis
saciar vuestra sed en los manantiales envenenados del odio, sino dejad que los
surcos del campo de vuestros corazones sean regados por el rocío del Espíritu,
como hicieron los grandes santos de vuestras respectivas tradiciones: coptos,
maronitas, melquitas, sirios, armenios, caldeos, latinos”
Sed sal en vuestras tierras por
el bien común
La invitación final, por tanto, a
los Patriarcas católicos de Oriente Medio es a ser "sal" según los
principios de la Doctrina Social de la Iglesia. La Jornada de Oración coincide
con el 130º aniversario de la Encíclica Rerum Novarum. El Pontífice también
exhorta en la carta a "vivir la profecía de la fraternidad humana",
en el centro de los encuentros del Papa en Abu Dhabi y Nayaf y de la
Encíclica Fratelli tutti.
Michele Raviart - Ciudad del
Vaticano
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