El segundo taller de la Pontificia Academia de las Ciencias para luchar contra el tráfico de órganos ha estado liderado por España. Nuestra gestión de trasplantes es una herramienta que replicar para luchar contra esta esclavitud
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| Foto: Gabriella Clare Marino |
Esta vez fue España, líder mundial en gestión de trasplantes desde
hace más de 30 años, la que encabezó un encuentro al que asistieron online más
de 250 profesionales del trasplante y representantes de los ministerios de
Sanidad de 98 países. «Hemos buscado poner de manifiesto frente a los Estados
miembro, frente a los profesionales, y sobre todo, frente a los ministerios, la
relevancia de enfocar las políticas sanitarias hacia el tratamiento de la
insuficiencia orgánica terminal con el trasplante y hacer todo el esfuerzo
posible por desarrollar la donación», asegura en conversación con Alfa y
Omega la directora general de la Organización Nacional de Trasplantes
(ONT), Beatriz Domínguez-Gil, organizadora del taller, que estuvo acompañada
por Carmen de la Peña, embajadora de España ante la Santa Sede.
En países como España y Estados Unidos, se superan los 110
trasplantados por cada millón de habitantes, mientras que en otras naciones
están en uno o dos casos. «Esta situación es la causa raíz del trafico de
órganos y del turismo de trasplantes», explica Domínguez-Gil. «Es un delito
terrible que, afortunadamente, en nuestro país no sucede porque tenemos una
legislación rigurosa y adecuadamente implementada», constata la directora
general de la ONT. «Pero sobre todo, porque hemos conseguido un sistema que
permite que el ciudadano español que necesita un trasplante sea el que más
probabilidades tenga del mundo de conseguirlo cuando lo necesita».
Este sistema, conocido internacionalmente como el Spanish
model, fue el caso de éxito que Domínguez-Gil presentó en el taller de la Santa
Sede, entre cuyos participantes ya había países que han ido implementando
partes durante los últimos años. «Nuestro modelo ha dado muestras de éxito en
Croacia o Reino Unido, y en otros países europeos como Francia, Portugal o
Italia». También ha sido ejemplo para Canadá o Australia, y varios países de
Iberoamérica, que «han multiplicado por dos su tasa de trasplantes desde 2005».
El replicado modelo español se basa en tres elementos. El primero, «el Sistema Nacional de Salud, público y universal, que permite aplicar con facilidad el concepto de reciprocidad; es decir, todo el mundo puede acceder a una terapia tan sofisticada como un trasplante sin ningún tipo de discriminación». En segundo lugar está «la solidaridad de los ciudadanos españoles», y en tercer lugar lo que, según Domínguez-Gil, verdaderamente nos diferencia de otros países que también tienen buenos sistemas sanitarios y vecinos comprometidos, que es el modelo de gestión. «Es infrecuente que se fallezca en condiciones de ser donante. Tiene que ocurrir en una UCI, con ventilación médica… Calculamos que entre un 1 y un 2 % de las personas que fallecen en un hospital lo hacen en esas circunstancias». Por este motivo, «hay que tener concebido un sistema organizativo que permita localizar esas circunstancias de fallecimiento y organizar un complejo proceso para que no se pierda la oportunidad».
En España, esta gestión se sustenta en el coordinador
hospitalario de trasplantes, un profesional de medicina intensiva que cuenta
con el apoyo de la ONT y las coordinadoras autonómicas de trasplantes. «Este
taller puede ser especialmente útil para países de Asia, África u Oriente
Medio, donde todavía queda mucho camino por recorrer».
Cristina
Sánchez Aguilar
Fuente: Alfa y Omega






