El Papa Francisco recordó este sábado 28 de agosto a San Agustín, padre y doctor de la Iglesia a quien los católicos celebran en ese día
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| San Agustín. Crédito: Raul Acvdo (CC BY-SA 4.0) / Papa Francisco. Crédito: Daniel Ibáñez - ACI Prensa |
En su cuenta de Twitter, el Santo Padre escribió:
“San Agustín decía: ‘Tengo miedo de que Jesús pase y no me dé cuenta’. Es
importante estar vigilantes, porque un error de la vida es el perderse en mil
cosas y no percatarse de Dios”.
El Papa Francisco ya se ha referido antes a San
Agustín, de hecho se refiere a él en su exhortación apostólica Christus vivit (Vive Cristo) publicada en
marzo de 2019.
“No hay que arrepentirse de gastar la juventud siendo
buenos, abriendo el corazón al Señor, viviendo de otra manera. Nada de eso nos
quita la juventud, sino que la fortalece y la renueva: ‘Tu juventud se renueva como
el águila’ (Sal 103,5). Por eso San Agustín se lamentaba: ‘¡Tarde te amé,
hermosura tan antigua y tan nueva! ¡Tarde te amé!’”.
En su exhortación, el Papa Francisco también se
refiere a la sana inquietud “insatisfecha” especialmente en los jóvenes, que es
además “la característica de cualquier corazón que se mantiene joven,
disponible, abierto. La verdadera paz interior convive con esa insatisfacción
profunda. San Agustín decía: ‘Señor, nos creaste para ti, y nuestro corazón
está inquieto, hasta que descanse en ti’”.
Agustín de Hipona nació el 13 de noviembre del año 354
en la ciudad de Tagaste, ubicada al norte de África, en lo que hoy sería
Argelia. Sus padres fueron Patricio, un ciudadano romano, y Santa Mónica, una
mujer cristiana de probada virtud que se caracterizó por su abnegación y
perseverancia, rezando y luchando por la conversión de su esposo y de su hijo,
Agustín.
Durante su juventud, Agustín se entregó a una vida
libertina, dada a los placeres mundanos. Convivió con una mujer durante catorce
años, con la que tuvo un hijo de nombre Adeodato, que murió muy joven.
San Agustín de Hipona fue obispo, filósofo y teólogo.
Es el santo patrono de "los que buscan a Dios”. Fue un brillante orador y
es autor de una vasta cantidad de obras, sermones, reflexiones y libros como
las “Confesiones” y "La ciudad de Dios".
Por Walter Sánchez Silva
Fuente: ACI Prensa






