Agustín, gran santo del siglo quinto, tuvo una vida colmada de experiencias de toda clase y daba consejos tan actuales como si se tratase de un "coach" de la actualidad
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| Ary Scheffer-Public domain |
Vivimos una época en la que está
muy de moda la superación personal, lo que no es extraño, ya que los conflictos
internos están a la orden del día. Los «coaches» de vida tienen trabajo al por
mayor, como si no existiera ningún otro antídoto contra el vacío existencial
que sufren los seres humanos gracias a la ansiedad, el deseo de reconocimiento
y la prisa por ganar fama y fortuna, que es una constante entre las personas
del siglo XXI.
Por eso, llama la atención que
pensemos que lo que nos ocurre es novedad, sin entender que el mundo ha
atravesado por etapas semejantes desde siempre, y que la vida pierde sentido
cuando el hombre se deja influir por ideologías distintas a la fe en Cristo.
San Agustín fue una excelente muestra de cristiano ejemplar, que vivió para
combatir las herejías de su tiempo, defendiendo con su privilegiada mente las
enseñanzas de Jesucristo y dando forma al conocimiento divino, para que todo el
mundo tuviera acceso a él, pero de manera correcta.




















