El sacerdote argentino, que propuso a la mamá de la niña Candela invocar la intercesión del papa Luciani, afirma que lleva más de 43 años rezando al futuro beato
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«Roxana
ha sido una madre valiente que nunca se separó de la Cruz de su hija Candela”,
expresó el presbítero José Dabusti, que
propuso a la señora Roxana, la mamá de CandelaGiarda, invocar a Juan Pablo I para
que intercediera por la salud de su hija, el 22 de julio de 2011, la noche en que,
según los médicos, la niña fallecería.
La curación milagrosa de Candela que padecía una forma grave
de encefalopatía permitirá que papa Albino
Luciani sea declarado beatificado. El decreto, fue autorizado
recientemente por el papa Francisco (13.10.2021).
El padre Dabusti, 56 años de edad, 30 años de sacerdocio, actualmente párroco
de la Iglesia Nuestra Señora de las Mercedes en el barrio de Belgrano, Buenos
Aíres, Argentina, contó a Aleteia detalles del milagro y de su devoción por Juan Pablo
I.
José Dabusti, siendo un adolescente en
1978, quedó impresionado cuando Albino Luciani fue elegido papa. Desde el
principio ha admirado «su profunda humildad, la sencillez que demostró en su
sacerdocio y en su persona».
El presbítero escogió al ‘papa de la
sonrisa’ para que intercediera por la salud de la niña Candela porque él –
dijo- que “desde los 13 años de edad lleva en la memoria y en el corazón la
figura, la persona y el testimonio de alegría” del papa que estuvo en el Solio
de Pedro por solo 33 días.
José Dabusti, siendo un adolescente en
1978, quedó impresionado cuando Albino Luciani fue elegido papa. Desde el
principio ha admirado «su profunda humildad, la sencillez que demostró en su
sacerdocio y en su persona».
El cariño a Juan Pablo I
El párroco recuerda que tras la
muerte del 263 sucesor de Pedro, desarrolló “un profundo cariño, una
devoción”. Dabusti dice que esto le llevó siempre a encomendarse a él
cuando fue “creciendo y discerniendo la vocación sacerdotal”.
“También- aseveró Dabusti- en mi
etapa de formación tuve la posibilidad de decirle a la gente que iba a Roma que
rezara ante la tumba de Juan Pablo I para que yo fuera un buen
sacerdote”.
Sin embargo, padre Dabusti admite
que más allá de su devoción “son contadas las veces que yo le haya pedido a
alguien que invoque a Juan Pablo I, aún, cuando ya estaban en proceso de
estudio sus virtudes heroicas”.
La
llamada
El sacerdote rememoró cómo se dieron los acontecimientos del 22 de
julio de 2011. «Cuando Candela estaba internada en la Fundación Favaloro con
un cuadro de salud muy grave, su mamá se acercó a la parroquia Nuestra Señora
de la Rábida, de la que yo era párroco en aquel entonces, y me pidió que
visitara a su hija que estaba en terapia intensiva de Pediatría”.
Sucesivamente, evocó el momento de la petición de
intercesión al futuro beato: “Yo fui a rezar con
Roxana y había algunas enfermeras más, rezamos todos juntos, pusimos nuestra mano
sobre el cuerpito de Candela y ahí yo le propuse a ella sí
quería que rezaremos por intercesión de Juan Pablo I por la curación”.
La madre de la pequeña no sabía quien era papa Albino
Luciani, entonces el padre Dabusti le explicó con todo su
afecto, brevemente, a la señora Roxana los motivos por los cuales Juan Pablo I
podría ayudarles en esa situación desesperada. “Fue una oración espontánea, una
inspiración, que nació del corazón”.
El cariño a Juan Pablo I
El párroco recuerda que tras la
muerte del 263 sucesor de Pedro, desarrolló “un profundo cariño, una
devoción”. Dabusti dice que esto le llevó siempre a encomendarse a él
cuando fue “creciendo y discerniendo la vocación sacerdotal”.
“También- aseveró Dabusti- en mi
etapa de formación tuve la posibilidad de decirle a la gente que iba a Roma que
rezara ante la tumba de Juan Pablo I para que yo fuera un buen
sacerdote”.
Sin embargo, padre Dabusti admite
que más allá de su devoción “son contadas las veces que yo le haya pedido a
alguien que invoque a Juan Pablo I, aún, cuando ya estaban en proceso de
estudio sus virtudes heroicas”.
La
llamada
El sacerdote rememoró cómo se dieron los acontecimientos del 22 de
julio de 2011. «Cuando Candela estaba internada en la Fundación Favaloro con
un cuadro de salud muy grave, su mamá se acercó a la parroquia Nuestra Señora
de la Rábida, de la que yo era párroco en aquel entonces, y me pidió que
visitara a su hija que estaba en terapia intensiva de Pediatría”.
Sucesivamente, evocó el momento de la petición de
intercesión al futuro beato: “Yo fui a rezar con
Roxana y había algunas enfermeras más, rezamos todos juntos, pusimos nuestra mano
sobre el cuerpito de Candela y ahí yo le propuse a ella sí
quería que rezaremos por intercesión de Juan Pablo I por la curación”.
La madre de la pequeña no sabía quien era papa Albino
Luciani, entonces el padre Dabusti le explicó con todo su
afecto, brevemente, a la señora Roxana los motivos por los cuales Juan Pablo I
podría ayudarles en esa situación desesperada. “Fue una oración espontánea, una
inspiración, que nació del corazón”.
El milagro
“La noche misma del 22 de julio de
2011 se manifestaron los primeros signos de mejora y ya a la mañana siguiente
había pasado la noche”, cuando decían los médicos que moriría antes de salir el
sol. “Así fue que día a día estuvo mejor, la
fueron desentubando, la sacaron de terapia intensiva…”.
“Los
médicos decían que Candela iba a quedar en estado vegetativo o con unas
profundas lesiones cerebrales”. Ante del milagro, el cuadro clínico
era muy grave, caracterizado por numerosas crisis
epilépticas diarias y un estado séptico causado por una bronconeumonía.
A pesar de que una comisión
teológica y médica haya considerado el caso
como inexplicable para la ciencia, las voces escépticas no
callan. “Creo – afirma Padre Dabusti – que tanto la ciencia como la fe,
cada vez nos más demuestran como van de la mano”, pues, “cada vez más aprenden
a dialogar y a complementarse”.
La
ciencia
La ciencia descubre “que las
respuestas definitivas no siempre están ahí, que Dios actúa con la ciencia y
más allá. Mucha veces, por decirlo así, Dios hace los milagros a través de los
progresos científicos”.
Personas escépticas también rechazan
que Dios use ‘intercesores’ para realizar milagros. «Dios mismo decide
hacerse hombre – argumentó Dabusti – como nosotros. Ahí te está mostrando el
valor que tiene el ser humano.
Por lo tanto, así como el ser humano
puede ser solidario en la tierra. Evidentemente, la intercesión de esos hombres
y mujeres que pasaron ya a la casa del Padre es muy valiosa. Nosotros creemos en la comunión de los santos”.
Los
intercesores
¿Por qué Dios necesita intercesores? «Dios puede actuar
directamente, no necesita intercesores, sino no sería Dios…Dios quiere usar
intercesores en la tierra y en el cielo».
El sacerdote dialogó con médicos agnósticos cuando estudiaban el
caso de sanación de Candela. Ellos «decían lo que pensaban, pero se abrían a
ver que habían cosas muy impresionantes en la recuperación de Candela, había
sido algo fuera de lo previsible, científicamente”.
El poder sobrenatural de la Oración. «Yo estaba mirando al
cuerpo de Candela al lado izquierdo y su madre estaba del lado derecho con
otras enfermeras” alrededor de su cama. Dabusti recuerda la fuerza con la que
se pedía a Dios por la salud de la niña.
«Evidentemente me conmovía el sufrimiento después de tantos meses. Eso fue lo que a Dios le mueve y ni te imaginas la fuerza y la fe de la madre (Roxana) que arrancó el milagro a Dios por intercesión de Juan Pablo I”.
El papa Juan Pablo I
El pontificado de Juan Pablo I ha sido el más breve de la
historia, durado apenas 33 días. Fue el último papa italiano hasta la fecha. El
año de su fallecimiento las crónicas refieren del paso de tres papas en el
Vaticano. Así, fue el primer obispo de Roma nacido en el siglo XX y también el
ultimo en morir en dicho siglo.
«Es un pontificando breve, sin embargo es profético,
porque es
el grano de trigo que cayó en tierra y murió para que dieran frutos en
los pontificados sucesivos, desde Juan Pablo II, Benedicto
XVI, hasta Francisco. Perfiles distintos y complementarios.», argumentó.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia





