El Pontífice recibe en audiencia a los participantes en la Sesión Plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
“La
familia humaniza a las personas mediante la relación del ‘nosotros’ y al mismo
tiempo promueve las legítimas diferencias de cada uno. Esto, ojo, es realmente
importante para entender lo que es una familia, que no es solo un conjunto de
personas”.
Lo dijo el papa Francisco a los participantes de la Sesión
Plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales de esta mañana,
29 de abril de 2022.
La familia – según explicó el Papa- está casi siempre en la cima
de la escala de valores de los distintos pueblos, porque está inscrita en la
propia naturaleza de la mujer y del hombre.
En este sentido, insistió que el matrimonio y la familia no son
instituciones puramente humanas, a pesar de los numerosos cambios que han
sufrido a lo largo de los siglos y de las diferencias culturales y espirituales
entre los pueblos.
Pues, más allá
de todas las diferencias, hay
rasgos comunes y permanentes que revelan la grandeza y el valor del matrimonio
y de la familia.
Sin embargo, el Papa advierte que “si este valor se vive de forma
individualista y privada, como ocurre en parte en Occidente, la familia puede
quedar aislada y fragmentada en el contexto de la sociedad”.
“Se pierden las funciones sociales que la familia cumple entre los
individuos y en la comunidad, especialmente en relación con los más débiles,
como los niños, las personas con discapacidad y los ancianos dependientes”,
abundó.
El Pontífice plantea que la familia no es una “mera
agregación de individuos”, sino que representa un «vínculo de
mutua perfección”. Dijo al citar a San Pablo (cf. Col 3,12-14).
«En efecto, el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de
Dios, que es amor (cf. 1 Jn 4,8.16)».
“El bien de la familia no es de tipo agregativo, es decir, no
consiste en agregar los recursos de los individuos para aumentar la utilidad de
cada uno”.
Todo lo contrario, indicó que la familia “es un vínculo relacional
de perfección, que consiste en compartir relaciones de amor fiel, de confianza,
de cooperación, de reciprocidad, de las que derivan los bienes de los miembros
individuales de la familia y, por tanto, su felicidad.”
Entendida así, sostuvo, la familia, que es un bien relacional en
sí misma, se convierte también en fuente de muchos bienes y relaciones para la
comunidad, como la buena relación con el Estado y las demás asociaciones de la
sociedad”.
Además, las familias son una fuente de “solidaridad”; pues brinda
“la acogida de los que tienen dificultades, la atención a los más pequeños, la
lucha contra los procesos de empobrecimiento, etc.”.
“Este vínculo perfectivo, que podríamos llamar su «genoma social»
específico, consiste en la acción amorosa motivada por el don, en vivir según
la regla de la reciprocidad generosa y la generatividad”.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia






