Ignacio Echeverría, abogado español, religioso y deportista
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| AFP |
Ignacio Echeverría volvía de patinar de Borough Market, con unos
amigos. Por el camino se encontraron con los tres terroristas que el pasado
sábado aterrorizaron Londres. Ignacio no lo dudó. Vio que uno de ellos estaba
apuñalando a una mujer. Bajó de su bicicleta, corrió hacia él y socorrió a la
mujer con el monopatín en la mano. El terrorista e Ignacio se enzarzaron a
golpes. Ignacio quedó tendido el suelo acuchillado y poco después murió.
Su martirio y
la desgracia para la familia no acabó ahí. Por motivos de los estrictos
protocolos ingleses su familia no ha podido conocer la triste noticia hasta 72
horas después. Hasta ahora no han podido ver el cuerpo de Ignacio y pasaron
tres días buscándolo por los hospitales. 72 horas de angustia y drama.
Era muy buena persona
Ignacio Echeverría tenía 39 años y son
muchos los que están mostrando el testimonio de vida que Ignacio ofrecía en su
vida cotidiana. En el diario El Mundo, por ejemplo, su hermano lo describe así:
«De él puedo decir que era muy buena
persona. Que era el tío favorito de todos sus sobrinos; siempre preferían ir de
su mano que de la mía. Que teníamos muchas ganas de que se casase; le gustaban
tanto los críos… Que era un hombre religioso; todos los domingos iba a misa.
Que era recto; trabajó en prevención de delitos económicos y de lavado de
dinero y muchas veces se jugó su trabajo para que se hicieran correctamente las
cosas o por dejar por escrito su desacuerdo. Que era jovial y le gustaba hacer
deporte con gente de todas las edades. Que era capaz de trasnochar para ayudar
de país a país a que una sobrina suya pudiera usar la tablet que él le había
regalado. Que los bonos de recompensa en el trabajo los gastaba en invitar a
amigos, familiares y en regalos para los sobrinos. Que tenía doble titulación
en Derecho, por la Complutense y la Sorbona [de París]. Que era muy metódico y
constante. Que hablaba cuatro idiomas, español, francés, inglés, alemán, y
todos con alto nivel; cuando no estaba con amigos o con familia, estudiaba
idiomas. Nos llaman compañeros suyos del colegio, del instituto, de la
universidad, del skate…».
Ignacio trabajaba como analista de
prevención de blanqueo de capitales en el HSBC. De él destacan su rectitud, su
manera de hacer las cosas. También era un gran amante del deporte, le gustaba
la montaña, el “trekking” y el skateboarding de donde venía al encontrarse
desgraciadamente con los tres terroristas.
El gobierno de España ha mostrado la
“actitud ejemplar” de Ignacio Echeverría como “un modelo de solidaridad. Su
valor al defender a una persona indefensa sirve para recordar la necesidad de
permanecer unidos frente a la lacra del terrorismo, frente a aquellos que hacen
de la violencia y del terror su único lenguaje” y el alcalde de Las Rozas
(Madrid) lugar donde vive su familia ha pedido otorgarle la Medalla de Honor
del municipio y ponerle su nombre a un lugar público de la localidad que tendrá
una pista de skate.
Su familia y amigos lloran su pérdida,
pero también se muestran muy orgullosos de cómo dió su vida por salvar a una
mujer del apuntalamiento de los terroristas de Londres. Así lo explicaba su hermana
Isabel Echeverría en su cuenta de Facebook: «Mi hermano Ignacio intentó parar a
unos terroristas, y perdió su vida intentando salvar a otros. Igna te queremos
y no te olvidaremos”.
Pocos meses después de este terrible
atentado y de esta dolorosa muerte, Papa Francisco añadía una causa como nuevo
posible motivo de beatificación. Se trata de los procesos para aquellos que
hayan dado su vida, consciente, voluntaria y libremente, en beneficio de los
más necesitados.
Una iniciativa «Motu Proprio» del Papa–
titulado «Maiorem hac dilectionem» –una clara referencia a las palabras de
Jesús «No hay amor más grande que dar la vida por los amigos».
«Son dignos de especial consideración y
honor los cristianos que, siguiendo más de cerca las huellas y las enseñanzas
del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente la vida por los otros y
han perseverado hasta la muerte en este propósito», precisaba el Vaticano. Una
vía para la santidad, en la que, sin duda, entraría la vida y la historia de
Ignacio Echevarría
Álvaro Real
Fuente: Aleteia
8 junio 2017






