El Papa pide no escandalizar a los "pequeños" que dicen: “¡Mira a los curas, mira a los obispos, se despellejan unos a otros!”
![]() |
| Antoine Mekary | ALETEIA |
“Aleja
todo tipo de chisme o parloteo. Por favor: lo que tienen que decirse, a la
cara, siempre”, dijo el papa Francisco a los miembros del Sínodo de la Iglesia
griega melquita, recibidos en audiencia este lunes, 20 de junio de 2022 en el
Vaticano.
El Papa exhortó a los obispos a apartarse “de las divisiones y las
murmuraciones, que no hacen más que escandalizar a los pequeños y dispersar el
rebaño que se os ha confiado”.
“En esto me detengo: cuidado con chismorrear. Por favor, nada de
esto. Si uno tiene algo que decir a otro, dígaselo a la cara, con caridad,
pero a la cara. Como los hombres.
Puede
decírselo a la cara, puede decírselo a la cara frente a los demás: corrección
fraterna. Pero nunca hables mal del otro con otro, eso no se hace”.
El pontífice en otras ocasiones ha indicado que los chismes, las
murmuraciones, y hablar a la espaldas son actitudes que rompen la unidad
de la Iglesia y de las comunidades.
“Esta es una carcoma que destruye la Iglesia. Seamos valientes.
Veamos cómo Pablo le dijo muchas cosas en la cara a Santiago. También a Pedro.
Y entonces se hace la unidad, la verdadera unidad, entre los hombres”.
En este sentido, instó: “Aleja todo tipo de chisme o parloteo, por
favor. Y además porque la gente se escandaliza: ¡mira a los curas, mira a los
obispos, se despellejan unos a otros! Por favor: lo que tienen que decirse, a
la cara, siempre”.
Griego y árabe
El Sínodo de la Iglesia griega melquita pidió celebrar su
convocatoria anual en Roma, ante las “tumbas de los Santos Apóstoles Pedro y
Pablo”. En este contexto, fueron recibidos por el Obispo de Roma en audiencia.
La Iglesia greco-melquita católica también tiene jurisdicción en
Argentina, México, Venezuela o Estados Unidos. Es una Iglesia oriental católica
que sigue la tradición litúrgica constantinopolitana (o bizantina) en la que
utiliza como lenguas litúrgicas el griego y el árabe.
Precisamente, el Papa citó hoy al Exarca Apostólico Emérito de los
Greco-Melkitas que estuvo en Argentina y que conoció cuando era arzobispo de
Buenos Aíres.
El Papa agradeció a monseñor Georges Kahhalé porque aprendió
rápido el idioma español y por su firmeza pastoral y en el caso de un sacerdote
díscolo.
En otro momento de su discurso, el Papa también recordó Ucrania,
pero también instó a no “olvidar” los doce años de conflicto en Siria.
“Recuerdo, en el primer año de mi pontificado, cuando se preparaba
un bombardeo
sobre Siria, que convocamos una noche de oración, aquí, en San
Pedro”.
“También había algunos musulmanes, que habían traído su alfombra y
estaban rezando con nosotros”, añadió.
Ucrania, pero también “la
atormentada Siria”
«La querida y atormentada Siria” ha sido una expresión acuñada en
ese tiempo, dijo el Papa, refiriéndose a los “miles de muertos y heridos,
millones de refugiados en el país y en el extranjero, la imposibilidad de
iniciar la necesaria reconstrucción”.
El Papa contó sus emociones cuando varias veces encontró y escuchó
“la historia” de un joven “sirio”.
“Me impresionó el drama que llevaba dentro, por lo que había
vivido y visto, pero también por su mirada, casi agotada de esperanza”,
confesó.
“No podemos permitir que ni siquiera la
última chispa de esperanza se aleje de los ojos y los corazones de los jóvenes
y las familias”.
Por ello, renovó su llamamiento “a todos los que tienen
responsabilidades, dentro del país y en la comunidad internacional, para que se
encuentre una solución justa y equitativa al drama de Siria”.
En efecto, el Papa aplaudió la acción caritativa que ha cumplido
la Iglesia greco católica melquita en Siria, la cual está presidida por el
patriarca de Antioquia de los melquitas, cuya sede se encuentra en Damasco en
Siria.
El Papa también agradeció al Patriarca, a quien definió como “un
gran amigo”, Su Beatitud Youssef Absi, por “las palabras que me ha dirigido”.
Por último, Francisco bendijo “de corazón” a los presentes y el
trabajo sinodal a desarrollar.
“Que la Santísima Virgen, Madre de la Iglesia, os acompañe. Y pido
la caridad de rezar por mí. Lo necesito. Gracias”.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia






