El Papa Francisco aseguró estar preocupado por la supervivencia de los cristianos de Oriente Medio
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| Aciprensa |
Durante su discurso, el Papa habló de “la querida y martirizada
Siria” y apuntó que “los dramas de los últimos meses, que
tristemente nos obligan a volver la mirada hacia el este de Europa, no deben
hacernos olvidar lo que ocurre desde hace doce años en su tierra”.
El Papa recordó también la vigilia de oración por la paz en Siria
que se celebró en el Vaticano en 2013, el primer año de su pontificado y
lamentó los “miles de
muertos y heridos, millones de refugiados dentro y fuera del país,
la imposibilidad de iniciar la necesaria reconstrucción”.
“En más de una ocasión me encontré y escuché la historia de algún joven
sirio que había llegado aquí, y me impresionó el drama que llevaba dentro, por
lo que había vivido y visto, pero también por su mirada, casi agotada de
esperanza, incapaz de soñar con un futuro para su tierra”, aseguró.
Además, el Santo Padre defendió que “no podemos permitir que ni siquiera la última chispa de esperanza se
aleje de los ojos y los corazones de los jóvenes y las familias”.
“Por ello -continuó el Pontífice-, renuevo mi llamamiento a todos los
que tienen responsabilidades, dentro del país y en la comunidad
internacional, para que se encuentre una solución justa y equitativa al drama
de Siria”.
A continuación, el Papa invitó a los obispos “a vivir la comunión
de oración e intención entre vosotros y con el Patriarca, entre los Obispos y
los sacerdotes y diáconos, con los religiosos y religiosas, y con los fieles
laicos, formando todos juntos el Santo Pueblo de Dios”.
El Papa Francisco aseguró estar preocupado por la supervivencia de los cristianos
de Oriente Medio y señaló que estos obispos se enfrentan
ante “un reto eclesial pero también cultural y social, no exento de
dificultades y obstáculos”.
“Al mismo tiempo -explicó el Santo Padre-, es también una gran
oportunidad: la de permanecer arraigados en vuestras propias tradiciones y
orígenes, al tiempo que os abrís a la escucha de los tiempos y lugares en los
que estáis dispersos, para responder a lo que el Señor pide hoy a vuestra
Iglesia”.
“Dentro del Sínodo, os
animo a ejercer vuestras competencias con sabiduría: sé
que en algunas Iglesias orientales se está reflexionando sobre el papel y la
presencia de los obispos eméritos, sobre todo de los mayores de ochenta años,
que son un número considerable en algunos Sínodos”, explicó a continuación.
“Os exhorto -y os agradezco vuestro empeño en ello- a hacer
resplandecer el rostro de la Iglesia, que Cristo compró con su Sangre,
apartando las divisiones y las murmuraciones, que no hacen más que escandalizar
a los pequeños y dispersar el rebaño que se os ha confiado”, dijo el
Papa.
El Papa Francisco reiteró
su advertencia sobre los rumores y pidió que “si uno tiene
algo que decir a otro, dígaselo a la cara, con caridad, pero a la cara. Como
los hombres. Puede decírselo a la cara, puede decírselo a la cara frente a los
demás: corrección fraterna”.
“Os bendigo de corazón a cada uno de vosotros y a vuestro trabajo
sinodal. Que la Santísima Virgen, Madre de la Iglesia, os acompañe. Y les pido
la caridad de rezar por mí. Lo necesito”, concluyó el Papa Francisco.
Por Almudena Martínez-Bordiú
Fuente: ACI Prensa






