Este miércoles 8 de junio, el Papa Francisco presidió la Audiencia General desde la Plaza de San Pedro, donde continuó con sus catequesis sobre la vejez
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| Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles 8 de junio. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa |
Tras saludar a los fieles desde el papamóvil, el Papa Francisco se
dirigió hasta el altar ayudado de un bastón.
El Santo Padre reflexionó sobre Nicodemo, uno de los ancianos más
relevantes del Evangelio y destacó que Jesús le dijo que
para “ver el reino de Dios” es necesario “renacer de lo alto” (cfr v. 3).
“No se trata de empezar de nuevo a nacer, de repetir nuestra
venida al mundo, esperando que una nueva reencarnación abra de nuevo nuestra
posibilidad de una vida mejor”, explicó el Papa.
A continuación, el Santo Padre lamentó que “nuestra época y
nuestra cultura, que muestran una preocupante
tendencia a considerar el nacimiento de un hijo como una simple cuestión de
producción y de reproducción biológica del ser humano, cultivan el mito de la
eterna juventud como la obsesión desesperada de una carne incorruptible”.
También se preguntó la razón por la que la vejez es despreciada y
aseguró que esto se debe a que “lleva la evidencia irrefutable de la
destitución de este mito, que quisiera hacernos volver al vientre de la
madre, para volver siempre jóvenes en el cuerpo”.
El Papa Fancisco dijo que “esperando vencer a la muerte, podemos mantener vivo el cuerpo con la
medicina y los cosméticos, que ralentizan, esconden, eliminan la vejez”
y ante esto explicó que “una cosa es el bienestar, otra cosa es la alimentación
del mito”.
“La vida en la tierra eS un inicio, no una conclusión: venimos al
mundo así, como personas reales, para siempre”, dijo el Papa.
En esta línea, el Pontífice explicó que gracias a la fe “nos
volvemos capaces de ver realmente las muchas señales de aproximación de
nuestra esperanza de cumplimiento de lo que, en nuestra vida, lleva la señal
del destino para la eternidad de Dios”.
El Santo Padre defendió que la vejez no debe “comunicar la nostalgia
del nacimiento en el tiempo, sino el amor por el destino final”.
“En esta perspectiva la
vejez tiene una belleza única: caminamos hacia el Eterno”,
aseguró.
“El anciano camina hacia adelante, hacia el destino, hacia
el cielo de Dios. La vejez por eso es un tiempo especial para disolver el
futuro de la ilusión tecnocrática de una supervivencia biológica y robótica,
pero sobre todo porque abre a la ternura del vientre creador y generador
de Dios”, defendió el Papa Francisco.
Además, aseguró que los ancianos son “mensajeros del futuro, de la
ternura y de la sabiduría de una vida vivida” y defendió que las arrugas “son un símbolo de
experiencia, un símbolo de vida, un símbolo de madurez, un
símbolo de haber hecho un viaje”.
“Lo que interesa es toda la personalidad, lo que interesa es el
corazón, y el corazón permanece con esa juventud del buen vino, que cuanto más
envejece mejor es”, defendió.
“Que el Espíritu nos conceda la reapertura de esta misión
espiritual y cultural de la vejez, que nos reconcilia con el nacimiento
de lo alto”, concluyó el Papa.
Por la paz en Europa
En los saludos a los peregrinos polacos, el Papa Francisco recordó
que hoy se celebra el día de la reina Santa Eduviges, apóstol de Lituania y
fundadora de la Universidad Jagellónica.
“Durante su canonización, San Juan Pablo II recordó que, gracias a
su labor, Polonia se unió a Lituania y a Rusia”.
“Confiad en su intercesión, rezando como ella al pie de la Cruz por la paz en Europa”,
pidió el Papa Francico.
Solemnidad Santísima Trinidad
El Papa también recordó que "el próximo domingo celebraremos
la solemnidad de la Santísima Trinidad".
"Exhorto a todos a encontrar la conciencia de la presencia de
la Trinidad en nuestra vida, gracias al Bautismo, el apoyo para hacer la
voluntad del Señor en todas las circunstancias", concluyó.
Por Almudena Martínez-Bordiú
Fuente: ACI Prensa
8 junio 2022






