Nuestra adoración eucarística se hace concreta cuando cuidamos al prójimo, como lo hace Jesús”
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| El Papa Francisco en el Ángelus este domingo 19 de junio. Crédito: Captura Youtube Vatican Media |
Antes del rezo del Ángelus este domingo en el Vaticano, el Papa
Francisco recordó que hoy en Italia y en muchos países se celebra la Solemnidad
del Corpus Christi, del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y dijo que la Eucaristía
es verdadero alimento que no solo nutre, sino que sacia el hambre de todo ser
humano.
Meditando en el Evangelio de este domingo que narra el milagro de
la multiplicación de los panes y los peces, el Santo Padre explicó a los miles
de fieles presentes que “quien
recibe con fe el Cuerpo y la Sangre de Cristo no solo come, sino que es saciado.
Comer y ser saciados: se trata de necesidades fundamentales que en la
Eucaristía son respondidas”.
“Mientras come, la multitud se da cuenta de Jesús cuida todo. Este es el
Señor presente en la Eucaristía: nos llama a ser ciudadanos del Cielo, pero
tiene en cuenta el camino que debemos afrontar aquí en la tierra. Si tengo poco pan en la bolsa, Él lo sabe y se
preocupa”, precisó el Papa Francisco.
Tras señalar que los católicos no deben “confinar la Eucaristía en
una dimensión vaga o lejana”, el Santo Padre dijo que “nuestra adoración eucarística se
hace concreta cuando cuidamos al prójimo, como lo hace Jesús”.
Esto, resaltó el Papa Francisco, “porque a nuestro alrededor hay
hambre de alimento pero también de compañía, hay hambre de consuelo, de
amistad, de buen humor, de atención, hay hambre de ser evangelizados”.
El Santo Padre resaltó luego que “además de la necesidad del alimento, también
es necesario ser saciados, de saber que la nutrición se nos da por amor”.
El Señor “no solo nos da su ayuda sino que se
da a sí mismo: se hace nuestro compañero de viaje, entra en
nuestras circunstancias, visita nuestras soledades, dándonos sentido y
entusiasmo”.
“Todo esto nos da eso ‘de más’ que todos buscamos: es decir la
presencia del Señor”.
El Papa Francisco destacó de Jesús que “al calor de su presencia nuestra
vida cambia: sin Él sería realmente gris”.
Para concluir, el Santo Padre hizo votos para que “la Virgen María
nos enseñe a adorar a Jesús vivo en la Eucaristía, a compartirlo con nuestros
hermanos y hermanas”.
Por Walter Sánchez Silva
Fuente: ACI Prensa






