Misión Ismeria impulsa en Francia las iniciativas de apostolado y acompañamiento
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| Una escena de 'El Apóstol', una película que aborda de frente la situación de los musulmanes que se convierten al cristianismo en Francia. |
En 1134, tres hermanos franceses, caballeros hospitalarios que llevaban años en Tierra
Santa protegiendo a los peregrinos, fueron hechos prisioneros en una emboscada
en Ascalón. Enviados a El Cairo, el sultán de Egipto les instó a convertirse al
islam. Como ellos rehusaron, le pidió a su propia hija, Ismeria, que lo intentase,
prometiendo dejarles con vida si lo conseguía.
Ismeria les interrogó sobre su fe y les pidió una imagen de la Virgen María,
dado que, según ellos decían, "ver su imagen da al corazón una alegría [liesse,
en francés] indescriptible". Le prometieron esculpir una, sin saber cómo
podrían hacerlo. Rezaron toda la noche pidiendo ayuda a Nuestra Señora, y al
despertar la encontraron hecha.
La bautizaron como Notre Dame de Liesse
(Nuestra Señora de la Alegría), y cuando Ismeria la vio, quedó transformada. La noche siguiente, la Virgen le dijo en sueños que liberara a los prisioneros y se hiciera
cristiana. Lo hizo y huyó con ellos, llevándose la imagen.
Tras una larga marcha, acamparon cerca del Nilo. Al despertar se
encontraron milagrosamente junto a una fuente de su señorío en Francia, cerca de la ciudad
de Lience, hoy rebautizada como Liesse, y donde se alza un templo que recuerda los hechos.
No es extraño, pues, que una iniciativa orientada a la conversión
de los musulmanes haya adoptado el nombre de esta joven conversa. Se trata de Misión Ismeria,
que da cobijo a diversos proyectos de diálogo con los seguidores del islam
orientado a descubrirles la verdad de Cristo, y de acogida a quienes finalmente
se bautizan. El Foro Jesús el Mesías, por ejemplo, agrupa desde 2013 a cientos
de musulmanes conversos y
celebran encuentros por toda Francia ofreciendo su testimonio.
Marc Fromager, director de
Misión Ismeria, ha escrito un artículo sobre esta desconocida realidad de
conversiones en el número de julio-agosto (nº 349) de La
Nef:
Evangelizar a los musulmanes
La evangelización
de los musulmanes necesita unas iniciativas llevadas a cabo por
múltiples plataformas pero, al final, la parroquia sigue siendo el centro.
Cada vez más musulmanes descubren a Cristo. Esta afirmación no
procede de un anhelo piadoso o de un fantasma misionero, sino que es el
resultado de una constatación
objetiva. Ya sea en países de mayoría musulmana o en nuestro país, hay
efectivamente un movimiento de conversión que podría ser mucho más visible si
pusiéramos más de nuestra parte.
Después de haber recorrido el planeta al servicio de Ayuda a la Iglesia Necesitada,
y sobre todo después de haber estado en países que se definen como musulmanes,
en Medio Oriente, África del norte y en la zona sahelo-sahariana, en el centro
y sureste de Asia, me sorprendió constatar que las conversiones al cristianismo ya no eran anecdóticas.
A pesar de las dificultades -en teoría, la apostasía está
prohibida y castigada con la muerte-, hay musulmanes que se convierten al
cristianismo. La gracia de la conversión es un don, pero se sirve a menudo de dos canales:
Internet y los sueños.
El papel de los sueños
En lo que atañe a los sueños, acabé sintiendo celos: ¿por qué no
teníamos tantos en Francia? ¿Se trataba de un don de la providencia en esos
países donde la acción misionera es más complicada? No se puede evangelizar en
la calle en Riad o Teherán.
¿Era porque los musulmanes, al menos en esos países, parecen tener una sensibilidad espiritual menos
corroída por el racionalismo occidental? ¿O, después de todo, bastaba con
rezar más intensamente por ello? Si las parroquias se pusieran a rezar activamente por la
iluminación de los corazones y la efusión del Espíritu Santo, sin duda esto produciría
más conversiones también entre nosotros.
Respecto a Internet, todas las emisiones apologéticas en árabe, farsi, turco y otras
lenguas, a menudo realizadas por antiguos conversos, consiguen alcanzar a
amplias poblaciones.
Una televisión católica que emite por internet desde Beirut recibe
cada día testimonios procedentes de países como Arabia Saudita, indicando la emoción de haber
descubierto algo del cristianismo y el deseo de conocer más.
Los evangélicos son, en general, más temerarios y están más comprometidos
en la misión audiovisual que
nosotros, si bien la Iglesia católica empieza a darse cuenta de su importancia.
El impacto puede ser considerable.
Es uno de los proyectos de desarrollo más importantes para Misión
Ismeria en el futuro. Centrada en el acompañamiento de los conversos, la
formación sobre el islam y el anuncio a los musulmanes, Misión Ismeria desea acelerar este movimiento de
conversiones en Francia.
El 10% de los
bautizados adultos en la Iglesia católica en Francia son personas de origen
musulmán: unos cientos de conversos al año. Estamos convencidos de que esta
cifra podría multiplicarse fácilmente por diez, y por cien en unos años, si se
pusiera en marcha una verdadera
voluntad de evangelización para los musulmanes con los medios necesarios
para acompañar este apostolado.
La importancia de las
parroquias
Entonces, ¿qué lugar tienen las parroquias en este plan de acción?
En realidad, todo conduce
a ellas. Los conversos pueden haber cambiado gracias a las iniciativas
misioneras de Misión Ismeria u otras, así que deben encontrar su lugar en una
comunidad orante, posiblemente vinculada a una comunidad religiosa (abadía,
monasterio); pero lo más frecuente es en el contexto de una parroquia.
Es aquí donde llevarán a cabo su catecumenado y entablarán una valiosa amistad con los
parroquianos, cuya atención hacia
estos nuevos hermanos deberá ser constante y duradera.
Aunque queden entre ellos de vez en cuando -es importante que no
se sientan solos en lo que suele ser una prueba difícil, empezando por la ruptura con la familia-,
su lugar es en la Iglesia en Francia, al igual que todos los bautizados.
Además, las parroquias son el lugar de reunión de las personas que
ayudan a este apostolado, ya sea económicamente, ya sea a través del
voluntariado o la oración, porque se trata de un reto espiritual.
Por último, las parroquias están llamadas a ser misioneras,
también con los musulmanes. Esto puede parecer audaz, pero es más sencillo de
lo que parece: los
musulmanes respetan a los creyentes, y tal vez incluso sin saberlo, esperan
nuestra palabra sobre Aquel que el Corán (4,171) llama la
Palabra de Dios.
Traducido por Verbum Caro.
Fuente: ReL






