Ayudar a los demás al menos unos días en verano
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| Pearl PhotoPix/Shutterstock |
Ese es el objetivo de muchos
jóvenes que dedican parte de su tiempo de vacaciones a servir. Estudiantes que
participan en campos de trabajo donde restauran hospitales, iglesias, pintan un
colegio o simplemente ayudan a los vecinos en lo que haga falta. Una
experiencia que aporta al que recibe, pero sobre todo al que da.
Vacaciones para ayudar
Son las 7 de la mañana y como
cada día en este verano, comienza su jornada. Ayudan en un campo de trabajo en
Croacia, en un pueblo llamado Majur al sur de Zagreb. Son un grupo de jóvenes
estudiantes universitarios que han decidido pasar 10 días de sus vacaciones
ayudando a los demás.
Suena el despertador y tras el
desayuno van a los pueblos cercanos. Son zonas rurales, devastadas por la
guerra con Serbia que no atraviesan su mejor momento y que aún tienen muchas
infraestructuras dañadas. Jaime, Pablo y Pascual –tres jóvenes madrileños-
tienen hoy una misión: ayudar a cortar leña para la gente mayor. Muchos están
solos y no tienen fuerzas para recoger troncos, cortar y apilar la leña de cara
al invierno.
Asombrados con la generosidad
Tras horas de trabajo, como
relata Pascual, estudiante de primero de Publicidad, “sorprende ver cómo son de
agradecidos y acogedores. Tienen poco pero no dudan en compartirlo. Te sacan un
café , una cerveza o un pastel muy agradecidos”. Son muy hospitalarios,
“enseguida te abren las puertas de su casa y te dan lo que tienen”. “Tienen
necesidad de que alguien les eche una mano” -afirma Jaime, estudiante de
primero de ADE.
Compartir lo vivido con Dios
A mediodía, y tras una mañana de
voluntariado, el descanso llega con la comida y el reposo. Por la tarde, tiempo
libre para visitar la zona y conocer la cultura local y, antes de la cena, misa
para dar gracias a Dios por lo vivido y compartido en esa jornada. Este es el
horario de las decenas de jóvenes que están disfrutando así su verano.
Pero estos generosos jóvenes no
solo ayudan a lo que les haga falta a los mayores de la zona. También echan una
mano a los más pequeños. Una nueva jornada empieza con la limpieza de las
calles. Esta vez toca despejar de troncos y maleza el acceso a una escuela.
Guantes en mano, sierras, hachas y a limpiar la entrada de un colegio que
abrirá las puertas en los próximos meses. Hay que despejar la entrada de maleza
y ramas para la vuelta al cole.
Un verano diferente
Todos estos jóvenes no han dudado
un momento un decir sí a este verano diferente. Un tiempo que como explica
Pascual, “es una experiencia estupenda desde todos los puntos de vista. Humana,
cristiana, vital, profesional…”. En definitiva, poder dedicar tu tiempo a ayudar
a los demás.
“Es increíble ver la acción de
Dios en otros” dice Pablo estudiante de Periodismo. Sorprende ver como, “aún
teniendo lo mínimo te acogen”. Para Pablo esta experiencia de dedicar unos días
de verano a hacer cosas por los demás no sólo es solidaridad sino un “éxito
personal, es algo que me permite salir, conocer a otras gentes, su cultura y
sus ciudades y que no me aporta mi rutina diaria”.
Pero no sólo es una experiencia
espiritual, es un “crecimiento personal” Jaime cuenta como nota que “crece al
ayudar a los demás. Cortar y apilar leña, limpiar caminos, quitar ramas,
escuchar, acompañar…todo lo que haga falta y todo lo que necesiten los vecinos
de este pequeño pueblo de Majur. Estamos para servir”.
Amplitud de oferta
Miles de jóvenes en todo el mundo
optan por esta opción en su tiempo de vacaciones. Viajar y trabajar de forma
desinteresada por los demás. Como dice Pablo, “esta experiencia no solo les
viene bien a ellos, sino también a nosotros. Salgo, hago cosas diferentes y
trato bien a los demás”.
Son muchas las opciones de pasar
las vacaciones en un campo de trabajo. A veces viajando, otras en la propia
ciudad o país de origen. Y organizado por diferentes carismas, asociaciones
religiosas y parroquias. Estos testimonios son los de los jóvenes que han
viajado con el club Gurtubay de Madrid, del Opus Dei.
Próxima parada: Medjugore
Viaje que termina muy cerquita de
su zona de trabajo. Tras una semana de ayuda pasarán el fin de semana en el
santuario de Medjugorje, en Bosnia. Tiempo para rezar e interiorizar una
experiencia que seguro nunca olvidarán en su vida y les ayudará a valorar más
lo que tienen.
Violeta
Tejera
Fuente: Aleteia






