La Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, porque con ella se demuestra un mayor aprecio por los difuntos
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| Imagen referencial. Crédito: Alfredo Viramontes / Unsplash |
El P. Mauro Carlorosi, sacerdote argentino del Oratorio de San
Felipe Neri y miembro de la Academia Internacional de la Divina Misericordia en
Cracovia, explica por qué la Iglesia Católica prohíbe lanzar las cenizas de los
muertos al mar, conservarlas en casa, usarlas para plantar árboles o hacer
adornos con ellas.
El marco de la reflexión del sacerdote es la Instrucción Ad resurgendum cum Christo sobre
la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de
cremación, publicada por el Vaticano en 2016.
El texto del Vaticano explica que “la
Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, porque con ella se
demuestra un mayor aprecio por los difuntos; sin embargo, la cremación no está
prohibida, ‘a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina
cristiana’”.
¿Por qué es
importante enterrar a los muertos?
En declaraciones a ACI Prensa, el P. Carlorosi resalta que “para
nosotros católicos es tan importante enterrar a los muertos que se ha
constituido como una de las tradicionales obras de misericordia corporales, ya
desde el Antiguo Testamento y mucho más luego de Cristo”.
“Es una buena obra a los ojos de Dios porque representa el
verdadero amor a Dios y al prójimo”, agrega.
“Amor a Dios porque es atender a un hijo suyo, porque es como
hacerlo a Cristo mismo que fue sepultado; y es amor al prójimo difunto porque
honra su cuerpo y alma, sobre todo con la oración; da testimonio de esperanza
en la vida eterna a todos e invita a reflexionar sobre la muerte y el sentido
verdadero de la vida”, destaca el sacerdote.
La cremación
El P. Carlorosi indicó a ACI Prensa que si bien la cremación está
permitida, está ahora “muchas veces ligada a prácticas paganas que desconocen
lo fundamental de la fe católica sobre el cuerpo y el alma humanos”.
“El hombre ha sido creado cuerpo y alma y, por lo tanto, también es redimido
cuerpo y alma. Además, por la gracia, el ser humano, en cuerpo y alma es templo
del Espíritu Santo. Y, luego de la muerte, el cuerpo resucitará, se volverá a
unir con su alma”, explica el sacerdote.
“No hay una concepción del hombre tan elevada y esperanzadora, tan
positiva tanto para esta vida como para la otra”.
El sacerdote precisó luego que “solo el decaimiento de la fe y la
gran ignorancia sobre esta dignidad humana puede hacer entender que hoy se elija cada vez más la cremación
para fines paganos como esparcir las cenizas y hacer trivialidades”.
En opinión del P. Carlorosi, “el uso injustificado de la cremación
responde a una concepción que hoy se tiene sobre el cuerpo humano”, y refleja
“el pensamiento que hoy se tiene sobre Dios”.
El experto en la Divina Misericordia indicó que “reside en la cremación
injustificada una visión
vacía de sentido trascendente que concibe al hombre como
un simple individuo con capacidad de producir, consumir y gozar pasajeramente
para luego ‘perecer’ como los animales y que no debe ‘molestar’ con sus restos
mortales”.
“Una sociedad que en muchos aspectos es post-cristiana, y con tupé
de racionalidad para no creer en Cristo, sin embargo, no tiene problemas en
creer que un
difunto puede convertirse en planta o esparcir su espíritu en la energía
cósmica. Sin ninguna razón válida”, lamenta el sacerdote.
El P. Carlorosi señaló además que “dentro de un tiempo la misma
cremación podría quedar como anticuada si se impusiera la costumbre, también
pagana, de generar con los restos mortales, lo que hoy se llama composta humana.
Es decir, un ser humano convertido en abono para la tierra”.
¿Se puede
arrojar las cenizas al mar?
El numeral 7 del documento del Vaticano de 2016 establece que
“para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de
las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma”.
También se prohíbe “la conversión de las cenizas en recuerdos
conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos, teniendo en cuenta
que para estas formas de proceder no se pueden invocar razones higiénicas,
sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación”.
El P. Carlorosi comentó también que cuando alguien pretende
esparcir las cenizas al mar o hacer algún adorno, se ha alegado de Dios y es
necesario que se evangelizado.
Cuando el Señor no está en la vida, advirtió, “el hombre se pierde
a sí mismo y no querrá encontrar ninguna razón para respetar cristianamente los
restos de los familiares”.
“Un buen católico, coherente con su fe, no puede hacer esto ya que revelaría
una cosmovisión pagana de la vida y de la muerte”, precisó.
El sacerdote señaló que aparece entonces un “paganismo que considera la muerte
como la fusión con la madre naturaleza (llamada también Pachamama, o energía
del universo); o un regreso a un estado pre racional donde el alma se reencarna
en otro cuerpo y por tanto los restos mortales no tienen más valor que una
foto”.
¿Por qué no
conservar las cenizas de un muerto en casa?
“A la familia y a los amigos hay que amarlos, no utilizarlos, ni
vivos ni muertos. Mis difuntos no son objetos de mi recuerdo personal. No nos
pertenecen, son de Dios, son de la familia, tienen otro fin y necesidad. Son
personas que ¡me necesitan!”, indicó el sacerdote argentino.
Los difuntos, dijo, “necesitan oración, sacrificios, penitencias,
sufragios. Ese es el modo de honrar. Pero no solamente necesitan de mis
oraciones, sino de todos los demás familiares y de la comunidad creyente, tanto
de nuestra generación como de las próximas”.
Por eso, remarcó el P. Carlorosi, “deben estar ubicadas las
cenizas en lugares sagrados y adecuados y deben ser visitados para ser
recordados con la ayuda que más necesitan.
“Recordemos que un alma en el purgatorio está viva, sabe de
nosotros desde Dios, y está deseando nuestra ayuda para su alma, más que un
simple e ineficaz recuerdo de su cuerpo”.
El sacerdote lamentó que ahora existan funerales “donde
semi-embalsaman a los difuntos con una posición que los familiares eligen para
despedirse: funerales con jóvenes embalsamados en la posición de jugar a la
‘play’, o abuelas paradas con piyamas, como solían estar en la casa. Parece
surrealista, pero es real”.
“Dime cómo tratas a la muerte y te diré el valor que tiene para ti
la vida”, continuó el P. Carlorosi.
El sacerdote concluyó señalando que “tan importante es el tema de
evitar la cremación injustificada que el documento, autorizado por el Papa
Francisco, pide se
nieguen las exequias a quien pidiere la cremación y la dispersión de sus
cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana”.
Por Walter Sánchez Silva
Fuente: ACI Prensa






