Testimonio de una enfermera y escritora australiana que pasó varios años de su vida cuidando a enfermos terminales
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| © l i g h t p o e t / Shutterstock |
Bonnie
Ware es una enfermera y escritora australiana que pasó varios años de su vida
cuidando a enfermos terminales. Recientemente escribió un libro titulado “El
top cinco de las cosas que lamentan las personas en su lecho de muerte”. Se
trata de las memorias de su vida y cómo ésta fue transformada a través de los
arrepentimientos de los enfermos terminales que cuidó.
“Durante muchos años he trabajado en cuidados paliativos. Mis pacientes eran
los que habían ido a casa a morir. Algunos momentos increíblemente especiales
fueron compartidos. Estuve con ellos durante los últimos tres a doce semanas de
sus vidas.
La gente madura mucho cuando se enfrentan a su propia mortalidad. Aprendí a
nunca subestimar la capacidad de una persona para crecer. Algunos cambios
fueron fenomenales. Cada uno de ellos experimentó una variedad de emociones,
como es de esperarse, la negación, el miedo, el enojo, remordimiento, más
negación y finalmente la aceptación. Sin embargo, cada paciente encontró su paz
antes de partir, cada uno de ellos.” revela Bonnie Ware.
Cuando se le preguntó acerca de los deseos y arrepentimientos que las personas
tenían en el momento de su muerte, ella reveló en su blog los más comunes y los
que más le impactaron:
1.
Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida
que otros esperaban de mí. Este fue el lamento más común
de todos. Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de
terminar y miran hacia atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no se
han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus
sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían
hecho, o que no hicieron.
2.
Ojalá no hubiera trabajado tan duro. “Esto salió de cada paciente de sexo
masculino que cuidé” relata la enfermera. Se perdieron la
juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaron
de este pesar. Pero como la mayoría eran de una generación anterior, muchos de
los pacientes de sexo femenino no había sido el sostén de su familia. Todos los
hombres que cuidé lamentaron profundamente el haber gastado tanto sus vidas en
la cinta de una existencia de trabajo.
3.
Ojalá hubiera tenido el coraje para expresar mis sentimientos. Muchas
personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los
demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca
llegaron a ser lo que eran realmente capaces de llegar a ser. Muchas
enfermedades se desarrollan como un resultado relacionado con la amargura y el
resentimiento que cargan.
4. Me
hubiera gustado haber estado en contacto con mis amigos. A
menudo no se dan cuenta realmente de los beneficios de los viejos amigos hasta
después de semanas de convalecencia, y no siempre fue posible localizarlos.
Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que
habían dejado que amistades de oro se desvanecieran por el paso de los años.
Pese a los lamentos profundos acerca de no dar a las amistades el tiempo y el
esfuerzo que se merecían.
5. Me
hubiese gustado permitirme a mí mismo ser más feliz. Esta es una
sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta hasta
el final, que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en
patrones y hábitos antiguos. El miedo al cambio les había hecho vivir fingiendo
a los demás, y a ellos mismos, que estaban contentos. Cuando muy adentro,
anhelaban reír de verdad y tener esa estupidez en su vida de nuevo.
Artículo originalmente publicado
por lafamilia.info
Fuente:
Aleteia






