Con esta ley, el ser humano en los primeros momentos de su existencia es un verdadero sin papeles, candidato a la expulsión del seno materno"
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| Los obispos españoles reunidos en una Plenaria de la Conferencia Episcopal |
La Comisión
Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española ha respondido con una nota a la
sentencia presentada este martes en el Tribunal Constitucional sobre la Ley del
Aborto de 2010, sentencia muy criticada por
juristas, asociaciones provida y 4 de sus magistrados por extralimitarse,
inventar nuevos "derechos" y despreciar la jurisprudencia
previa sobre la materia.
En su nota,
los obispos proclaman: "Solo se podría afirmar el derecho al aborto en el
caso de que el embrión o el feto no fueran nada; pero, el no nacido no
es una cosa, es un ser humano. Por eso, calificar como derecho la
eliminación de manera voluntaria de la vida de un ser humano inocente es
siempre moralmente malo. Con esta ley, el ser humano en los primeros
momentos de su existencia es un verdadero sin papeles, candidato
a la expulsión del seno materno".
Los obispos
ofrecen a las embarazadas en apuros la ayuda de las comunidades eclesiales.
Denuncian también que "los derechos y obligaciones del padre del no nacido
quedan inhibidos y censurados" (un padre no puede hacer nada para
intentar proteger o cuidar a su hijo no nacido).
Además, avisan
que "con resoluciones como la que se acaba de aprobar, “el «derecho»
deja de ser tal porque no está ya fundamentado sólidamente en la
inviolable dignidad de la persona, sino que queda sometido a la
voluntad del más fuerte. De este modo la democracia, a pesar de sus
reglas, va por un camino de totalitarismo fundamental".
Reproducimos a
continuación el texto completo de la nota.
***
Nota de la
Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española ante la sentencia sobre
la Ley del aborto del Tribunal Constitucional.
El pasado 9 de
febrero de 2023 el Tribunal Constitucional rechazó, después de 13 años, la
ponencia que declaraba inconstitucional la “Ley orgánica 2/2010 de salud sexual
y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”, pidiendo una
nueva ponencia.
En aquella ocasión ya alertamos del
peligro que supondría votar a favor de una nueva ponencia que presentara el
aborto como un derecho, avalando de este modo una ley ideológica, acientífica y
que promueve la desigualdad. Lamentablemente se acaba de aprobar dicha ponencia
que declara constitucional que haya seres humanos que no tienen derechos.
“¿Cómo es posible hablar todavía de dignidad de toda persona humana, cuando se
permite matar a la más débil e inocente? ¿En nombre de qué justicia se realiza
la más injusta de las discriminaciones entre las personas, declarando a algunas
dignas de ser defendidas, mientras a otras se niega esta dignidad?” (1)
Hacemos
nuestras las palabras que el Papa Francisco ha pronunciado recientemente sobre
el tema: “Este es el camino nefasto de las colonizaciones ideológicas que
(…) anteponen a la realidad de la vida conceptos reductivos de libertad, por
ejemplo, presentado como conquista un insensato derecho al aborto (2)”. Una vez más constatamos que “el
derecho a decidir y el deseo-sentimiento adquieren categoría jurídica al
servicio de la construcción de un nuevo modelo social, para lo que es preciso
«deconstruir» lo esencial del sistema vigente” (3).
Ante la
aprobación de esta ponencia:
1. Defendemos la
dignidad de cada persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios,
independientemente de su edad, raza, estado de salud.
2. Solo se podría
afirmar el derecho al aborto en el caso de que el embrión o el feto no fueran
nada; pero, el no nacido no es una cosa, es un ser humano. Por eso, calificar
como derecho la eliminación de manera voluntaria de la vida de un ser humano
inocente es siempre moralmente malo. Con esta ley, el ser humano en los
primeros momentos de su existencia es un verdadero sin papeles,
candidato a la expulsión del seno materno.
3. Queremos
reiterar nuestro apoyo incondicional a las mujeres que sufren las consecuencias
de un embarazo no deseado, ofreciéndoles la ayuda eficaz de la Iglesia, a
través de tantos programas y asociaciones, recordándoles que la muerte del
hijo que llevan en su seno nunca es la solución a sus problemas.
4. Reiteramos que
con esta ley los derechos y obligaciones del padre del no nacido quedan
inhibidos y censurados.
5. Recordamos
que, con resoluciones como la que se acaba de aprobar, “el «derecho» deja de
ser tal porque no está ya fundamentado sólidamente en la inviolable dignidad de
la persona, sino que queda sometido a la voluntad del más fuerte. De este modo
la democracia, a pesar de sus reglas, va por un camino de totalitarismo
fundamental” (4).
6. Invitamos a
los profesionales sanitarios a ejercer su derecho a la objeción de conciencia y
de ciencia, ya que “leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de
conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa
obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia” (5).
7. Animamos a
todos los miembros del pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad
a rechazar cualquier atentado contra la vida, y a seguir trabajando con
valentía y creatividad por instaurar la tan necesaria cultura de la vida. Sería
muy grave quedarnos de brazos cruzados pensando que ya nada se puede hacer.
Que Santa María, Madre de la Vida, guíe nuestros pasos y nos llene de vigor
para promover la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su
muerte natural.






