Tierra Santa es el nombre que se da al territorio donde se desarrollaron los principales acontecimientos de la historia sagrada del judaísmo, el cristianismo y el islam
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| dominika zara | Shutterstock |
En Tierra Santa se encuentran
lugares como Jerusalén, Belén, Nazaret, el Monte Sinaí, el río Jordán y el mar
Muerto, entre otros; por ello, millones de peregrinos viajan cada año para
visitar los lugares santos y profundizar en su fe.
Pero Tierra Santa no es solo un
lugar de paso, sino también de permanencia. Allí viven y trabajan diversas
comunidades religiosas que se dedican a la oración, meditación y servicio a los
peregrinos y a la población local. Entre estas comunidades se encuentran las
órdenes contemplativas, que son aquellas que se consagran en los monasterios a
la práctica de la vida monástica bajo una regla y un superior.
Las órdenes contemplativas tienen
una larga tradición en Tierra Santa, que se remonta a los primeros siglos del
cristianismo, donde algunos de los primeros monjes cristianos se retiraron al
desierto para buscar a Dios en la soledad y el silencio. Estos eremitas fueron
seguidos por otros que formaron comunidades cenobitas, donde compartían la
oración, el trabajo y la fraternidad.
Con el paso del tiempo, estas
comunidades se fueron organizando en órdenes religiosas con una identidad
propia y una espiritualidad específica. Algunas de estas órdenes se
establecieron en Tierra Santa, especialmente después de las cruzadas, cuando
los cristianos recuperaron el control de Jerusalén y otros lugares sagrados.
Estas órdenes contribuyeron a la preservación y el cuidado de los santuarios,
así como al diálogo con las otras religiones presentes en la región.
Entre las órdenes contemplativas
que están presentes en Tierra Santa se encuentran:
1. BENEDICTINOS
Son la orden monástica más
antigua de Occidente, fundada por san Benito de Nursia en
el siglo VI. Su lema es «ora et labora» (reza y trabaja), y su regla se basa en
el equilibrio entre la oración comunitaria, el trabajo manual, el estudio y la
hospitalidad. Los benedictinos tienen varios monasterios en Tierra Santa, entre
ellos el de la Dormición en Jerusalén,
donde se venera la tumba de la Virgen María; el de Tabgha, junto al lago de
Galilea, donde tuvo lugar la multiplicación de los panes y los peces; y el de
Abu Gosh, donde se cree que estuvo Emaús.
2. CISTERCIENSES
Una reforma de la orden
benedictina, iniciada por san Roberto de Molesmes en el siglo XI. Su
característica es una mayor austeridad y una mayor dedicación a la oración
litúrgica. Los cistercienses tienen una rama llamada trapenses, que son aún más
estrictos en su observancia. Los trapenses tienen un monasterio en Latrun,
donde se cree que estuvo el castillo de los cruzados llamado Toron.
3. CARTUJOS
Esta orden fue fundada por san
Bruno de Colonia en el siglo XI. Su rasgo distintivo es la vida eremítica
dentro de una comunidad. Los cartujos viven en celdas individuales, donde
rezan, estudian y trabajan en silencio. Solo se reúnen para la oración comunitaria
y para compartir una comida los domingos. Ellos tienen un monasterio en
Betania, donde vivieron Marta, María y Lázaro.
4. CARMELITAS
Una orden inspirada por los
profetas Elías y Eliseo, que vivieron en el monte Carmelo. Su fundador fue san
Bertoldo de Calabria en el siglo XII. Viven una espiritualidad centrada en la
oración contemplativa y la devoción a la Virgen del Carmen. Los carmelitas
tienen varios conventos en Tierra Santa, entre ellos el del monte Carmelo,
donde se encuentra la gruta de Elías; el de Stella Maris, donde se custodia la
imagen de la Virgen del Carmen; y el de Haifa, donde se veneran los restos de
santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein).
Estas son solo algunas de las
órdenes contemplativas que viven y rezan en Tierra Santa. Ellas son un signo de
la presencia y la fidelidad de la Iglesia en la tierra de Jesús, y un
testimonio de la búsqueda de Dios en medio de las dificultades y los conflictos;
con su vida nos invitan a unirnos a su oración por la paz y la reconciliación
en la Tierra Santa y en el mundo entero.
Matilde Latorre
Fuente: Aleteia






