Tenemos una vida que está determinada por años, y de lo que hagamos con ella daremos cuentas a Dios
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| tommaso79 - Shutterstock |
El ser humano es efímero: nace,
crece, se reproduce, envejece y muere. La Sagrada Escritura dice que «nuestra
vida dura apenas setenta años, y ochenta, si tenemos más vigor: en su mayor
parte son fatiga y miseria, porque pasan pronto, y nosotros nos vamos» (Salmo
90, 10).
La frase del salmo: «pasan
pronto» debería hacernos reflexionar sobre lo que estamos haciendo para
aprovechar el tiempo, porque la vida actual se presta para dedicarnos a ver el
teléfono móvil y embebernos en él, olvidando la realidad y a quienes la componen.
Por lo mismo, es importante
entender que el tiempo que Dios nos regala diariamente, debe ser bien
aprovechado, sobre todo porque es lo único que no se recupera. No podemos
volver el tiempo atrás para hacer lo que nunca hicimos. No podemos regresar
para evitar las ofensas conferidas a nuestros familiares y amigos, o para
evitar el mal hecho. Ni siquiera para hacer el bien, porque ese momento ya no
existe.
El tiempo es de Dios
El Eclesiastés dice que «Dios
hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del
tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza
de principio a fin» (Eclesiastés 3,11).
El Señor es el Dueño del tiempo,
por eso Jesús se esmera en enviar a todos a anunciar que el Reino está cerca;
apremia a todos los que encuentra a su paso para que se conviertan y dejen
atrás su vida de pecado; les dice en la parábola del que piensa en guardar
riquezas para comer y pasarla bien, que por la noche morirá. El tiempo es de
Dios y pronto podríamos ser llamados, porque «nadie sabe el día ni la hora» (Mt 24,
36).
Por eso, san Pablo exhorta: «Así
que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como
sabios, aprovechando al máximo el momento presente, porque los tiempos son
malos» (Efesios 5,15-16).
¿Cómo aprovechas tu tiempo?
Claro que tenemos derecho al
descanso, la persona que sabe administrar sus horarios entiende que hay momento
para todo, la misma Biblia lo dice, pero es necesario descartar las actividades
que nos distraen de lo que verdaderamente importa para dar paso a lo que Dios
quiere de nosotros, y sacar el máximo provecho de los días que tenemos para
alcanzar el cielo, a través de nuestras acciones en favor de nuestros hermanos,
especialmente, de los que viven con nosotros.
Vuelve san Pablo a decirnos:
«Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias
obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en
Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo» (2
Timoteo 1,9).
Seamos más conscientes de que lo
que hagamos en esta vida, y por lo tanto, con el tiempo de Dios, nos será
tomado en cuenta para la eternidad.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia






