El Pontífice invita a no vivir para sembrar la
“semilla del odio” alimentada por populismos: “aprender de los errores” del
pasado y cita también la Reforma: hubo “odio de ambos lados”
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AFP/EAST NEWS |
El papa Francisco instó a que los jóvenes
de hoy conozcan la historia para no “caer el mismo error. Que ellos conozcan
como crece un populismo: por ejemplo, pensemos al ‘32- ‘33 de Hitler, de ese
jovencito, que había prometido el desarrollo de Alemania después de un gobierno
que había fracasado”.
El Pontífice respondió a las preguntas
de varios ancianos y jóvenes durante el evento especial: “La sabiduría del
tiempo” – encuentro al margen, pero con motivo del Sínodo (3-28 de octubre) que
tuvo lugar el 23 de octubre de 2018, en el Instituto Patristico Augustinianum
de Roma, cuyo texto integral ha sido publicado hoy por la oficina de prensa de
la Santa Sede.
Aprendí de la guerra con mi
abuelo
“Los jóvenes no tienen la experiencia de
las dos guerras. Yo he aprendido de mi abuelo que vivió la primera, en el
Piave, aprendí tantas cosas, de su historia”, expresó Francisco al responder a
la pregunta que le dirigió la señora Fiorella Bacherini, Italia, 83 años, madre
de tres hijos, uno de ellos jesuita.
Ella que también vivió la guerra
y la sufrió siendo niña constató que ve “crecer las divisiones y la violencia”
en el mundo actual. Y citó el caso de los
refugiados tratados con “dureza y crueldad”. El Papa subrayó la frase de la
señora: “No quiero discutir de política,
hablo de humanidad”.
¿Qué deja una guerra?
“¿Qué deja una guerra? se preguntó
Francisco: “Millones de muertos, una gran masacre. Luego vino la segunda, y
ésta la conocí en Buenos Aires con tantos migrantes que llegaron: muchos,
muchos, muchos, después de la Segunda Guerra
Mundial. Italianos, polacos, alemanes … muchos, muchos. Y al escucharlos, todos
entendimos lo que era una guerra”.
Por ello, indicó que es
“importante que los jóvenes conozcan los efectos de las dos guerras del siglo
pasado: es un tesoro, negativo, pero
un tesoro para transmitir, para crear conciencias. Un tesoro que hizo crecer el
arte italiano: el cine después de la guerra es una escuela de humanismo”,
abundó.
Francisco instó a que los
jóvenes conozcan la historia para no “caer en el mismo error”, en tiempos en
los que varios países de Europa y América se enfrentan a la amenaza del populismo.
Basta de “sembrar odio”
Francisco consideró que no se puede vivir
para “sembrar odio”. Luego citó un periodo oscuro para la religión: “Pensemos
en la Reforma: hemos sembrado tanto odio, desde los dos lados, protestantes y
católicos”.
“Dije esto explícitamente a Lund
[en Suecia, en el encuentro ecuménico], y ahora,
durante 50 años, poco a poco nos hemos dado cuenta de que no era ese el camino
y estamos tratando de sembrar gestos de amistad y no de división”.
Y agregó que “sembrar odio es
fácil, y no solo en la escena internacional, incluso en el vecindario. Uno va,
chismorrea de una vecina, de un vecino, siembra el odio y cuando uno siembra el
odio; hay división, hay maldad, en la vida cotidiana. Sembrando odio con los
comentarios, con la charla… De la gran guerra me rebajo a la habladuría, pero
son de la misma especie”.
El odio crece en familia, en el barrio
También consideró el odio que siembra en
familia, en el barrio, eso dijo es “matar”: matar la fama de los demás,
asesinar la paz y la concordia en la familia, en el barrio, en el lugar de
trabajo, hacer crecer los celos, las competiciones”.
Francisco denunció por ejemplo
que hoy ese odio hace que el Mediterráneo sea un cementerio. “No debemos
aceptar este sufrimiento. No hay que decir: en todos lados se sufre, sigamos
adelante. No, esto no está bien. Hoy existe una tercera guerra mundial a
pedazos: un pedazo aquí, un pedazo allá…”.
Insistió en mirar los lugares
donde hay conflictos: “falta de humanidad, agresividad, odio entre las
culturas, entras las tribus, también una deformación de la religión para poder
odiar mejor. Este no es el camino: este es el camino del suicidio de la
humanidad”.
¿Cuarta Guerra mundial? Se
hará con piedras y bastones
En medio de la nueva polémica por los
pactos firmados tras la ‘guerra fría’ entre EEUU y Rusia, supuestamente no
respetados por Moscú y puestos en tela de juicio por
el presidente Donald Trump, el Papa Francisco advierte al citar la profecía de
Einstein: “La cuarta guerra mundial se realizará con las piedras y los
bastones, porque la tercera destruirá todo”.
“Sembrar odio y hacer crecer
odio, crear violencia y división, es un camino de destrucción, de suicidio, de
otras destrucciones. Esto se puede tapar (justificar) con la libertad, ¡se
puede cubrir con tantos motivos!”.
Francisco
recordó que Hitler “ese jovencito, en el siglo pasado, en los años 30’ cubrió
(la semilla del odio) con la pureza de la raza; y aquí, los migrantes. Acoger a
los migrantes es un mandato bíblico”, constató.
Migración: integrar
Invitó además a reflexionar porque “tantas
corrientes migratorias en los siglos han hecho lo que es Europa hoy, las
culturas se mezclaron”. Y rememoró que en tiempos difíciles para los países
europeos, otras naciones, especialmente en América (del Sur y del Norte), han
“acogido los migrantes europeos”.
Profesó reanudar la historia
europea, antes de emitir juicios sobre el problema de la migración: “Yo soy
hijo de un migrante que fue a Argentina, y muchos, en América, muchos tienen un
apellido italiano, son migrantes. Recibidos con el corazón y con las puertas
abiertas. Pero el cierra es el comienzo del suicidio”, constató.
Asimismo, indicó que es cierto
que hay que acoger a los migrantes, acompañarlos, pero sobre todo integrarlos y
esto requiere de una labor planificada. “Si nosotros acogemos así, por que sí,
sin un plan, no hacemos un buen servicio”.
De esta manera, indicó a Suecia
como un ejemplo en la labor de la integración de los migrantes. “Lo viví de
cerca: cuántos argentinos y uruguayos, en el momento de nuestras dictaduras militares,
eran refugiados en Suecia. E inmediatamente los integraron, de inmediato.
Escuela, trabajo … Integrados en la sociedad”.
Y luego contó de la ministra que
le saludó en Lund y que siendo hija de un migrante africano llegó a ser
Ministra en el país. Luego criticó los guetos en Bélgica, donde residían
jóvenes belgas que perpetraron la tragedia de Zaventem. Jóvenes hijos de padres
inmigrantes del norte de África no integrados. Señaló que la integración es una
labor de los gobiernos que con prudencia puede decir: “hasta este punto puedo,
más allá no puedo”.
No se puede dejar sola a Italia,
Grecia y España
El Papa dijo que es “importante que toda
Europa se ponga de acuerdo con este problema” de la migración y la integración.
Y no dejar todo el peso para que lo lleven pocos países: Italia, Grecia, España
y un poco Chipre”.
“Pero, por favor, no sembrar el
odio. Y hoy, yo pediría por favor a todos de mirar el nuevo cementerio europeo:
se llama Mediterráneo, se llama Egeo”:
El Papa en varios mensajes
invita a un pacto educativo generacional, donde los mayores hagan soñar a los
jóvenes y ellos profeticen un mundo mejor y más humano.
“La sabiduría del tiempo”
El encuentro al que participó el Papa hizo
parte del proyecto editorial de padre Antonio Spadaro, que fue publicado este
martes: “La sabiduría del tiempo”, en el que se recogen 250 entrevistas a
ancianos en más de 30 países, gracias a la ayuda de organizaciones no-profit
como Unbound y Jesuit Refugee Service.
En
este contexto, el Papa ha respondido sin papeles en la mano las preguntas de un
grupo de jóvenes y ancianos provenientes de Colombia, Italia, Malta y Estados
Unidos.
Ary Waldir
Ramos Díaz
Fuente:
Aleteia