6 acontecimientos que lo demuestran
Es de los
acontecimientos más importantes (sino el más) de la historia universal y que da
origen a toda la cultura occidental, pues con su existencia, la influencia y
cosmovisión judía avanza por occidente llegando incluso hasta América. Hablamos
de la Resurrección
de Jesús.
Yo nací en una
familia católica y en un país católico, por lo que durante los primeros años de
mi infancia, acepté a ciegas este asunto de la Resurrección de Jesús en cuerpo
y alma y todo lo que ocurrió luego de ella, incluyendo apariciones, milagros y
mensajes finales. Ya en mi juventud, se me hizo más difícil aceptar el
cuento (y me imagino que a alguno de ustedes les habrá pasado lo mismo) pues
mis únicos argumentos eran mi “fe” que por cierto era muy frágil y algunos
datos bíblicos que siguen teniendo olor a fantasía y leyenda.
Pero
tranquilos, la idea es poder ir un paso más allá del “lo creo por fe”, pues la fe
en Dios tiene su argumento, no es solo ciega, sino que se sustenta, dentro
muchas otras cosas, en evidencias históricas (mínimos) y testimonios de
personas que complementan los relatos de los evangelistas.
Entonces,
vamos a revisar algunos
acontecimientos desde los últimos momentos de Jesús hasta su ascensión. Verás
que tienes más razones para creer.
1. Fue realmente sepultado
José de Arimatea, el hombre
bueno y justo del que habla el evangelista San Juan y quien según San Mateo era
rico y que pagó por la sepultura de Jesús al bajarlo de la Cruz, era un
reconocido personaje en Jerusalén, miembro del consejo y quien se atrevió a
pedir el cuerpo de Jesús a Pilato. Mencionarlo no deja de ser un dato
importante, pues al ser alguien conocido por todos, de ser mentira la historia,
habría sido fácilmente desmentida, pero no; los cuatro evangelistas lo
mencionan. Visto así, sería un escándalo que uno de los fariseos se preocupara
por pagar por una sepultura digna para Jesús, tanto porque es una ofensa para
los perseguidores de Jesús, como al mismo tiempo una bofetada para sus
seguidores más cercanos, quienes tampoco hicieron mucho. Este dato, nos ayuda a
mirar la veracidad de los hechos y del relato bíblico.
2. La tumba realmente
estaba vacía
Sabemos que los
miembros del consejo estaban preocupados porque los seguidores de Jesús podrían
robar su cuerpo luego hablar de la Resurrección por lo que se preocuparon de
pedirle a Pilato que pusiera guardias en la entrada. Siendo así, en el
momento era sencillo desmentir el testimonio de los apóstoles, pues al decir
que Jesús había resucitado, bastaba con ir a la tumba y verla custodiada y
cerrada, haciendo que la historia se cayera a pedazos, pero no. El testimonio
luego de la Resurrección
de Jesús no se puede contradecir pues realmente, la tumba estaba vacía.
3. La masiva aparición del Resucitado
San Pablo se
juega la vida en la primera carta a los Corintios y da como evidencia de la
resurrección datos estadísticos que dicen así:
«Se apareció a
Pedro y luego a los Doce, después se apareció a más de quinientos hermanos a la
vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron» (1 Cor 15,
5-6).
Un testimonio
así de masivo descarta cualquier hipótesis de alucinación y de hecho, tales
apariciones fueron las que convirtieron y llenaron de valor los corazones de
los primeros cristianos que se atrevieron a fundar la Iglesia primitiva a pesar
de la persecución. De hecho, este aspecto es clave para creer en la
Resurrección, pues si no, ¿por qué un grupo de personas derrotadas y con su líder asesinado
pública y cruelmente habrían querido masificar un mensaje que les costaría la
vida a ellos también? La respuesta es sencilla: porque la
resurrección fue un hecho real.
4. Sus apariciones, motivo de conversión
Gracias al libro
de los Hechos de los Apóstoles, que es algo así como la continuación del Evangelio
de San Lucas, sabemos que Jesús estuvo cuarenta días apareciéndose a sus
discípulos hasta que luego ascendió a los cielos. Estas apariciones son el
sustento que impulsó a los primeros discípulos. Nada más imagina que hoy en día
nosotros nos jugamos la vida por Jesús y no se nos ha aparecido resucitado,
¡Cuánto más sería si lo viéramos en persona!
En ese período
de tiempo, se registran varias apariciones, las que se repiten en algunos
Evangelios, dándole aún más veracidad a ellas porque los autores no se
contradicen.
·
Aparición a
María Magdalena: Mateo 28, 9-10; Marcos 16, 9; Juan 20, 11-18.
·
Aparición a
los once discípulos: Marcos 16, 14; Lucas 24, 36-53; 1 Corintios 15, 5.
·
Peregrinos de
Emaús: Marcos 16, 12; Lucas 24, 13-32.
·
A Pedro en
solitario: Lucas 24, 34; 1 Corintios 15, 5.
·
Aparición a
los discípulos sin Tomás: Juan 20, 19-23.
·
A los once
incluido Tomás: Juan 20, 24-29.
·
A orillas del
Lago Tiberíades a los discípulos: Juan 21, 1-23.
·
A Santiago el
menor: 1 Corintios 15, 7.
·
Aparición a
los once en Galilea: Mateo 28, 16-20.
·
Una última
aparición en Jerusalén terminando en Betania: Lucas 24, 36-50; Hechos 1, 4-11.
5. Testimonios
desinteresados
Era de esperarse
el que los primeros cristianos hubiesen intentado argumentar la Resurrección
dando testimonios creíbles, de gente reconocida y llenos de detalles;
después de todo la idea era despejar las dudas y convencer a los
incrédulos. Pero no, el primer testimonio de la Resurrección es el de
María Magdalena y la otra María, dos mujeres. Para la sociedad judía y
helénica, no podría haber algo de menor peso que el testimonio de dos mujeres,
sobre todo relatando algo sobre lo cual no hay más testigos que ellas. No
obstante los autores sagrados comienzan a hablar del Resucitado mencionando la
experiencia de las mujeres.
6. María, testigo privilegiado de la Resurrección
Es un poco
contradictorio que ningún autor bíblico haya narrado ninguna aparición de Jesús
a su Madre, pero es comprensible, pues haberlo descrito, no
habría dado peso al argumento. El testimonio de una madre, hasta hoy en día, es
un testimonio cargado al amor y la poca objetividad, aun conociendo los méritos
de Santa María. Sabemos de ella que Jesús encargó su cuidado a San Juan
antes de morir y también sabemos que estaba en el Cenáculo junto a los
apóstoles el día de Pentecostés. Es decir, el silencioso camino pascual de
nuestra Madre Celestial, fue el de siempre, en silencio, caminando en fe y por
sobre todo perseverando.
Ella, testigo
de la Resurrección desde mucho antes que todos, desde la Anunciación, cuando el
ángel del Señor la visita para pedirle ser la Madre del Salvador. Luego, con
las palabras proféticas de Simeón, donde le adelantaba que una espada
atravesará su corazón, convierten a la Virgen María en la primera en esperar la
resurrección.
«No es una
ideología, no es un sistema filosófico, sino es un camino de fe que parte de un
advenimiento, testimoniado por los primeros discípulos de Jesús» (Papa
Francisco. Catequesis sobre la Resurrección, 19 de abril 2017).
Por: Sebastián Campos
Por: Sebastián Campos
Fuente:
Catholic-link.com






