El
Pontífice exhortó a las autoridades de Madagascar a luchar contra la pobreza,
la corrupción y la crisis socio-ambiental
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
“No puede haber un planteamiento ecológico
real y un trabajo concreto de salvaguardar
el medio ambiente sin la integración de una justicia
social que otorgue el derecho al destino común de los
bienes de la tierra para las generaciones actuales, así como las futuras“,
expresó el papa Francisco en su primer discurso en Madagascar dirigido
a las autoridades y los representantes de la sociedad civil este sábado 7
de septiembre de 2019.
En la capital
del país, Antananarivo, en el Edificio de la Ceremonia, el Papa destacó la resistencia
valiente y abnegada del pueblo malgache, a pesar de las
“múltiples contrariedades y dificultades a las que se ha de enfrentar a
diario”, un país, donde los católicos representan el 36 por ciento, y
entre los veinte más pobres del mundo.
Asimismo,
reconoció el valor de la cultura malgache: “el fihavanana, que evoca el espíritu de
compartir, de ayuda mutua y de solidaridad”.
Después del
discurso del Presidente de la República de Madagascar, Andry
Rajoelina, de 45 años, Francisco pronunció su discurso en el
que describió los males y los desafíos que enfrenta la nación: la
pobreza, la corrupción y la crisis socio-ambiental.
Por eso,
llamó a la “responsabilidad política”,
especialmente al servicio de “los más vulnerables, y fomentar las condiciones
para un desarrollo digno y justo”. Pues, argumentó, el desarrollo
de una nación “no se reduce al simple crecimiento económico”,
dijo citando a Pablo VI, el primer papa que visitó África.
Corrupción
A este respecto, el Papa alentó a luchar
con “determinación contra todas las formas endémicas de corrupción y especulación que aumentan
la disparidad social”.
De ahí, constató, “la necesidad de
establecer todas las mediaciones estructurales que garanticen una mejor
distribución de los ingresos y una promoción integral de
todos los habitantes especialmente de los más pobres”.
La corrupción es
un cáncer que carcome los recursos del Estado en Madagascar. Alrededor de 2000
millones euros del erario público se han perdido en los últimos años; empleados
estatales, banqueros y empresarios extranjeros han sido detenidos por diversos
delitos.
Crisis socio-ambiental
Para Francisco no se puede hablar de
“desarrollo integral sin prestarle atención y cuidado
a nuestra casa común”. Los pobres usan
recursos como la leña para la supervivencia y
se intensifican los incendios
forestales, la caza furtiva, la tala desenfrenada de árboles de maderas
preciosas. Una crisis socio – ambiental, destacó el Papa, que ha hecho
desaparecer cerca de 200.000 hectáreas de foresta.
“Vuestra
hermosa isla de Madagascar es rica en
biodiversidad vegetal y animal, y semejante riqueza se encuentra
particularmente en peligro por la deforestación excesiva en beneficio de unos
pocos”, constató. “La
biodiversidad vegetal y animal, está en peligro por el
contrabando y las exportaciones ilegales”, denunció.
Pobreza
Es importante, manifestó, “crear empleos y
actividades generadoras de ingresos, que preserven
el medio ambiente y ayuden a las personas a salir de la pobreza”.
La mayoría de
la población de Madagascar vive en
extrema pobreza; cerca del 75 por ciento de la población vive con dos
dólares al día y casi la mitad de los niños menores de cinco años sufren
desnutrición crónica, según el Banco Mundial.
El Papa insistió
en la necesaria justicia social y el trabajo de “salvaguardar
el medio ambiente”. En este camino “todos debemos comprometernos,
también la comunidad internacional”.
Asimismo,
advirtió del riesgo de la ayuda internacional que, a veces, se presenta como
una cultura universal que menosprecia y suprime “el
patrimonio cultural de cada pueblo”.
“La
globalización económica, cuyos límites son cada vez más obvios, no debería
generar una homogeneización cultural”. Francisco
invitó a que el “propio pueblo” sea “artesano de su destino”.
Diálogo
Francisco reiteró el deseo de la Iglesia
Católica para contribuir, en un diálogo permanente con los cristianos de otras
confesiones y con todos los protagonistas de la sociedad civil.
La mayor
parte de la población malgache, el 99,39%, es creyente. La religión más
extendida es el cristianismo, con un 58,58% de personas que lo profesan.
Por último,
invitó a “imitar la actitud de diálogo de la
beata Victoria Rasoamanarivo, que Juan Pablo II beatificó durante su visita, treinta
años atrás.
“Su
testimonio de amor a su tierra y tradiciones, el servicio a los más pobres como
signo de su fe en Jesucristo, nos muestra el camino que también estamos
llamados a recorrer”.
Al final de
la reunión, el Sucesor de Pedro se trasladó en automóvil al Monasterio de las
Carmelitas Descalzas para recitar la Hora Media.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente:
Aleteia






