Es la paradoja de la actualidad: "En un mundo en el que todo va rápido, sólo el final de las guerras parece lento"
![]() |
| Devastación en la ciudad ucraniana de Izyum |
En su Mensaje al encuentro internacional de oración promovido por
Sant'Egidio que concluye en Berlín, el Papa repite: aunque sea difícil, no hay
que resignarse. Que quienes tienen en sus manos los destinos del mundo tengan
el coraje de "virar" ante el desgarro y la inutilidad de los
conflictos
Es la paradoja de la actualidad: "En un mundo en el que todo va
rápido, sólo el final de las guerras parece lento". Y es también la
paradoja de la historia: tras la caída del Muro de Berlín, "en lugar de
derribar muros, se levantaron otros", porque en lugar de construir sobre
la "esperanza común" nacida de los escombros de aquel emblema de la
Guerra Fría, se prefirió centrarse "en los intereses particulares y en la
desconfianza hacia los demás". El examen de Francisco enlaza presente y
pasado en un nudo que huele a oportunidad perdida, pero aún más a la necesidad
de creer y trabajar con "la audacia de la paz" por una fraternidad
"no imposible".





















