El
Pontífice asistió a una Hora Media en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas
en Madagascar
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| Antoine Mekary | ALETEIA | I.MEDIA |
En Antananarivo, Madagascar, este sábado 7 de
septiembre, el papa Francisco asistió a una Hora Media en el Monasterio de las
Carmelitas Descalzas. En
este evento, ha dejado de lado el discurso preparado y dijo que Santa
Teresita del Niño Jesús le
acompaña para mitigar su “neurosis”.
Francisco instruyó a las religiosas de
clausura para que pidan ayuda, sepan dialogar y busquen el camino de la
santidad. Advirtió del peligro de pensar que al entrar en el convento han
dejado fuera de la puerta el diablo, pues Jesús, advertía, que luego él vuelve
tentador con siete demonios más y no haciendo ruido, sino se presenta
“educado”, sofisticado.
Para
describir las tentaciones del convento, el Papa contó la historia de dos
religiosas: una joven novicia y la otra una religiosa mayor neurótica.
Al final,
reveló que la religiosa joven era Santa Teresita del Niño Jesús (2
de enero de 1873, Alenzón,
Francia – 30
de septiembre de 1897, Lisieux,
Francia) y que la anciana era sor
San Pedro que iba aún al coro y al refectorio y tenía
problemas físicos para moverse. Diez minutos antes de las seis, era necesario
que una hermana se tomase la molestia de conducirla al refectorio.
A Santa
Teresita del Niño Jesús le costaba mucho ofrecerse para
prestar aquel pequeño servicio, pues sabía que no era cosa fácil contentar a la
pobre sor San Pedro, la cual sufría mucho, contó Francisco.
No obstante,
la joven novicia no quería perder “aquella hermosa ocasión de ejercitar la
caridad” acordándose de que Jesús había dicho: “Lo que hicieres al más pequeño
de los míos, a Mí me lo habéis hecho”.
“Esa Teresa, ahora acompaña a un viejo”,
dijo el papa Francisco al referirse a si mismo. “Quiero dar mi testimonio,
porque ella me ha acompañado en cada paso, me ha enseñado a dar los pasos
necesarios…a veces soy un poco neurótico y le digo
que se vaya, como sor San Pedro, a veces la escucho, los dolores no me dejan
escucharla bien, pero es una amiga fiel”.
Ante algunas
decenas de religiosas en la capilla principal, el Papa aseguró que no hablaba
de teorías, sino de algo que conoce bien” al referirse a las tentaciones de la
vida religiosa y comunitaria.
Francisco ha
dejado el discurso preparado y habló con el “corazón”. Destacó la valentía de
seguir a Dios y de la lucha espiritual que dura toda la vida. “Es verdad que el
trabajo más arduo lo hace él, pero se necesita valentía para dejarlo obrar”.
El Pontífice
invitó a las religiosas de clausura a expresar lo que sienten cuando perciban
alguna amenaza a su “serenidad”, incluso si la amenaza proviene de su director
espiritual.
Rezar siempre
y hablar con la priora, recomendó, “aunque no sea el premio Nobel de la
simpatía”. “Por favor, hermana, si sientes algo extraño, habla enseguida… Si
Eva hubiera hablado a tiempo: ‘Señor, mira esa serpiente, me propone esto’, Eva
no habló y sucedió un desastre”.
Por eso,
indicó su relación espiritual con Santa Teresita del Niño Jesús,
que muestra a los religiosas y religiosas la dirección, hecha de pequeños
gestos de amor, para el camino de la santidad. “¡Vayan adelante, valientes!”,
se despidió el Papa.
El Pontífice
proseguiría su programa en Madagascar esta tarde con un encuentro con los
obispos del país. Del mismo modo, visitará la tumba de la beata Victoire
Rasoamanarivo y también disfrutará de una vigilia con los jóvenes.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente:
Aleteia






