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| Encuentro Interreligioso Con Jóvenes En Maputo, Mozambique © Vatican Media |
Para
que los jóvenes mozambiqueños contribuyan al futuro de su país, el Papa Francisco
les ha pedido que no dejen que les “roben la alegría”. No dejéis de cantar y
expresaros de acuerdo a todo lo bueno que aprendisteis de vuestras tradiciones”
y les ha animado a librarse de “dos actitudes que matan los sueños y la
esperanza”: la resignación y la ansiedad.
En
la mañana de hoy, 5 de septiembre de 2019, a las 11 horas, el Santo Padre ha
llegado en papamóvil al Estadio Maxaquene, en Maputo, para el Encuentro
interreligioso con los jóvenes.
En
este acto, que forma parte del programa de su visita apostólica a Mozambique en
el día de hoy, han participado también representantes de las distintas
creencias del pueblo de Mozambique.
Mozambique
es un país que cuenta con un 25 por ciento de católicos, un 20 por ciento de
musulmanes y un 50 por ciento que ostentan las religiones ancestrales
africanas. También existen personas que practican el hinduismo y cristianos
protestantes.
“Queremos reconciliación”
A
su llegada al estadio, el Papa fue recibido por el arzobispo de Maputo, Mons.
Francisco Chimoio y por todos los asistentes, que gritaban: “Queremos
reconciliación”, dado que el país se encuentra inmerso en un largo proceso de
paz, cuyo último hito fue la firma en agosto de un acuerdo entre los dos
partidos enfrentados.
Así,
el encuentro se inició con un canto y una danza en los que participaron,
efectivamente, personas de las distintas confesiones y concluyó con un abrazo
que simboliza la unidad y armonía entre todas ellas.
Después,
se sucedieron las intervenciones musicales, coreografías y bailes de los
jóvenes del Consejo Cristiano, de jóvenes musulmanes, de jóvenes hindúes, de
jóvenes católicos, así como de un grupo del Consejo de las Religiones de
Mozambique (COREM). Por último, un miembro de la sociedad civil ha pronunciado
un breve discurso.
Todas
estas intervenciones presentaban como mensaje común el consabido deseo de paz y
reconciliación para la nación de los mozambiqueños.
Soñar juntos
Como
ejemplo de persona que no se resignó a cumplir sus deseos, el Papa recordó al
futbolista Eusebio da Silva y señaló la importancia que tuvo su equipo para
lograr el éxito.
De
este modo, frente a la “enemistad que destruye” y provoca las guerras, el Papa
se refirió al proverbio “Si quieres llegar rápido camina solo, si quieres
llegar lejos, ve acompañado” y explicó: “Se trata siempre de soñar juntos,
como lo estáis haciendo hoy. Soñad con otros, nunca contra otros; soñad como
habéis soñado y preparado este encuentro: todos unidos y sin barreras. Eso es
parte de la ‘nueva página de la historia’ de Mozambique”, indicó.
“Los mayores son nuestras
raíces”
Con
respecto a la citada ansiedad, el Pontífice subrayó que esta nos lleva a “bajar
los brazos” al descubrir que los resultados no son instantáneos y animó a no
tener miedo, a apostar, a cometer errores y a recomenzar una y otra vez en la
lucha por los sueños, sobre todo el de un país mejor.
El
Obispo de Roma también instó a los jóvenes de diversas confesiones a no
olvidarse de valorar el legado de los mayores, recalcando que, “ellos son
nuestras raíces”. Al mismo tiempo, propuso que, a partir de las aportaciones de
los más veteranos, realicen una síntesis propia, un camino “hecho de libertad,
de entusiasmo, de creatividad, de horizontes nuevos, pero cultivando al mismo
tiempo esas raíces que alimentan y sostienen”.
La mano extendida
El
Santo Padre declaró que la paz es un proceso en el que los jóvenes deben
participar con “el gesto de la mano extendida”, especialmente hacia aquellos
que pasan por dificultades.
Esta
mano tendida, agregó, también es aplicable a la necesidad del compromiso con la
casa común, sobre todo en este país, después de sufrir del embate de los
ciclones Idai y Kennet, que demuestran las consecuencias del desastre ecológico
actual.
Dios nos ama
Finalmente,
el Papa compartió una última reflexión: “Dios os ama”, una afirmación con la
que “estamos de acuerdo todas las tradiciones religiosas”. Para Él somos
valiosos, le importamos porque constituimos una “obra de sus manos”.
Y,
tras un momento de oración en silencio, añadió: “Es el amor del Señor que sabe
más de levantadas que de caídas, más de reconciliación que de prohibición, más
de dar nueva oportunidad que de condenar, de futuro más que de pasado”.
Larissa
I. López
Fuente:
Zenit






