Pasos: arrepentimiento, aprender a transfigurarse en Cristo, seguir el ejemplo de los Santos y reflexionar
“Conversión:
Transformación o cambio en algo distinto, para llegar a una nueva forma de
vida.”
Desarrollarse
al bien y a la conversión es el fin de cada uno de nosotros, Cristo ha hecho
esto posible. Es así, como la conversión a Cristo, y consecuentemente a
la Iglesia que el fundó, es la fuente de una esperanza de muchos de los que decimos
profesar su fe.
LA CONVERSIÓN
La conversión de San Pablo
San
Pablo fue un judío célebre por ser cazador y persecutor de los seguidores de
Cristo. A Pablo, se le aparece directamente Jesús y, queda convertido en
apóstol, de la misma categoría que quienes habían visto y seguido al Señor,
durante su vida pública.
SS
Juan Pablo II, en la homilía de la misa de clausura de la semana de oración por
la unidad de los cristianos 25 de enero de 1997, nos dice:
Jesús
se revela plenamente a Pablo como el que ha resucitado de entre los muertos. Al
Apóstol se le concede, así, «ver al Justo y oír su voz» (Hch 22, 14). Desde aquel momento, Pablo es constituido
«apóstol» como los Doce, y podrá afirmar, dirigiéndose a los Gálatas: «Aquel
que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien
revelar en mí a su Hijo, para que lo anunciase entre los gentiles» (Ga 1, 15-16).
La
conversión de Pablo se realiza a través del sufrimiento. Se puede decir que
antes fue derrotado en él Saulo, el perseguidor, para que pudiera nacer Pablo,
el Apóstol de los gentiles. Su llamada es, quizá, la más singular de un
Apóstol: Cristo mismo derrota en él al fariseo y lo transforma en un ardiente
mensajero del Evangelio. La misión que Pablo recibe de Cristo está en armonía
con la que confió a los Doce, pero con un matiz y un itinerario particular: él
será el Apóstol de los gentiles. (Juan Pablo
II)
SS Juan Pablo II, en
conversación con los jóvenes de la diócesis de Roma les enseña:
Es
verdad; hoy, en general, no se siente la necesidad de conversión, como sucedía
en otro tiempo……Sólo gracias a un proceso constante de conversión y renovación
el hombre avanza por el arduo sendero del conocimiento de sí, del dominio de la
propia voluntad y de la capacidad de evitar el mal y hacer el bien………………….No
quiero decir que el camino de la conversión sea fácil. Cada uno sabe lo difícil
que es reconocer los propios errores. En efecto, solemos buscar cualquier
pretexto con tal de no admitirlos. Sin embargo, de este modo no experimentamos
la gracia de Dios, su amor que transforma y hace concreto lo que aparentemente
parece imposible obtener. Sin la gracia de Dios, ¿cómo podemos entrar en lo más
profundo de nosotros mismos y comprender la necesidad de convertirnos? La
gracia es la que transforma el corazón, permitiendo sentir cercano y concreto
el amor del Padre. (Encuentro del Papa Juan
pablo II con los jóvenes de la diócesis de roma como preparación para la XIV
Jornada Mundial de la Juventud. Jueves 25 de marzo de 1999)
SS Benedicto XVI, en el encuentro
con el clero de Roma, les enseña:
No
podemos pensar en vivir inmediatamente una vida cristiana al ciento por ciento,
sin dudas y sin pecados. Debemos reconocer que estamos en camino, que debemos y
podemos aprender, que necesitamos también convertirnos poco a poco.
Ciertamente,
la conversión fundamental es un acto que es para siempre. Pero la realización
de la conversión es un acto de vida, que se realiza con paciencia toda la vida.
Es un acto en el que no debemos perder la confianza y la valentía del camino.
Precisamente debemos reconocer esto: no podemos hacer de nosotros mismos cristianos
perfectos de un momento a otro.
Sin
embargo, vale la pena ir adelante, ser fieles a la opción fundamental, por
decirlo así, y luego continuar con perseverancia en un camino de conversión que
a veces se hace difícil. En efecto, puede suceder que venga el desánimo, por lo
cual se quiera dejar todo y permanecer en un estado de crisis. No hay que
abatirse enseguida, sino que, con valentía, comenzar de nuevo. El Señor me
guía, el Señor es generoso y, con su perdón, voy adelante, llegando a ser generoso
también yo con los demás. Así, aprendemos realmente a amar al prójimo y la vida
cristiana, que implica esta perseverancia de no detenerme en el camino. (En su encuentro con el clero de Roma, el 22 de febrero,
Benedicto XVI, martes, 6 marzo 2007)
El Papa Francisco con
Evangelii Gaudium recuerda a los laicos “la imperiosa emergencia de tomar
conciencia de su propia identidad católica”.
“El
Señor Jesús nos está pidiendo y la Iglesia nos pide a través del Papa que nos
convirtamos en apóstoles, que nos sintamos responsables por la conversión del
mundo, todas las personas que conocemos, trabajo, familia, amigos, que nosotros
seamos para ellos realmente testimonio vivo de que Cristo es real, de que
Cristo está vivo, que ha resucitado y que tiene el poder de cambiar la vida de
todo el mundo, especialmente haceros felices en el cambio total del corazón”
Por:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Fuente:
Catholic.net






