Fundadora
de la Orden de la Concepción de la Bienaventurada Virgen María, 17 de agosto
Martirologio Romano: En Toledo, en
España, santa Beatriz da Silva Meneses, virgen, que fue dama noble de corte de
la reina Isabel, pero, después, prefiriendo una vida de mayor perfección, se
retiró a las religiosas de la Orden de Santo Domingo durante muchos años y
fundó, finalmente, una nueva Orden con el título de Orden de la Concepción de
la Bienaventurada Virgen María († 1490).
Breve Biografía
El padre de Beatriz había luchado con las fuerzas portuguesas en la conquista de Ceuta en el año 1415, a las órdenes del capitán Pedro Meneses, conde de Viana y descendiente de los reyes de Castilla. De esa conquista parte el origen de amistad, conocimiento y posterior unión de las familias Silva y Meneses por el matrimonio entre don Rui Gomes de Silva y doña Isabel Meneses. Tuvieron once hijos y dos de ellos están en los altares; Amadeo, el quinto de los hermanos, que tomó el hábito franciscano, fundó la Orden llamada de los "amadeístas" y se dedicó a implantar la reforma en la Iglesia y Beatriz que fue canonizada por el Papa Pablo VI el día 3 de octubre del año 1976.
Se
desconoce con certeza el lugar y fecha del nacimiento de Beatriz. En cuanto al
lugar algunos entendidos se pronuncian por Ceuta y otros se inclinan por
Campomayor; y en lo que se refiere a la fecha se duda entre el 1424 o 1426. Sí
se sabe que por los favores prestados en las guerras del norte de África, el
rey Juan I ofreció la Alcaldía de Campomayor a don Rui Gómez de Silva, ciudad
fronteriza con España, en el distrito de Portalegre y perteneciente a la
diócesis de Evora, allá en el Alentejo. Fue en la casa solariega de la familia
donde tanto Beatriz como sus hermanos recibieron una esmerada educación y
aprendieron el amor a Dios, a Jesucristo y a su Madre santa María. Consta como
avecindada en Campomayor los años 1434 al 1447.
Cuando
el rey Juan II de Castilla contrajo matrimonio con Isabel de Portugal, se
traslada la reina portuguesa al lado de su marido y es en Tordesillas
(Valladolid) donde está la Corte. Lleva con ella a damas portuguesas que la
acompañan y entre las cuales se encuentra Beatriz. Parece que su belleza
fascinó al Rey y a cuantos jóvenes la llegaron a conocer; y que eso fue la
causa de que pronto llegaran los celos de la Reina. Se cuenta que mandó
encerrar a Beatriz en un baúl y que de este cautiverio fue milagrosamente
salvada por la Virgen al tercer día de encierro.
Llega
al convento de Santo Domingo el Real, en Toledo. Allí moró durante treinta años
en calidad de seglar dedicada al silencio y a la oración, al sacrificio y al
desprecio del mundo. Llega a contar la historia anónima del siglo XVI que jamás
nadie, ni hombre ni mujer, vió su rostro por mantenerlo siempre cubierto con un
velo, muy posiblemente por haber sido su belleza el motivo de locuras ajenas.
Dedicó todos sus bienes al culto a Dios y a obras de caridad, repartiéndolos
entre los pobres. Intenta interesar a la Reina Isabel la Católica en sus
proyectos de fundar y consigue de ella la donación de las casas de los palacios
reales de Galiana, junto a la muralla norte de Toledo y su capilla. Y contando
con la decisión de doce compañeras funda la Orden de la Inmaculada Concepción,
que el Papa Inocencio VIII aprueba con la Bula "Inter Universa" el 30
de abril de 1489. Poco tiempo de vida pudo dirigir la nueva orden inmaculista
por morir, avisada unos días antes por la Virgen, en la misma fecha en que
estaba prevista la ceremonia de toma de velos y fundación.
El
franciscano P. Fray Juan de Tolosa evitó la extinción de la recién nacida Orden
impidiendo que se fusionaran en Toledo las concepcionistas con las dominicas.
Luego,
el también franciscano Cardenal Cisneros volvió a avivar la Orden y facilitó la
fundación de nuevos conventos.
Su
obra se extendió por Europa y América llegándose a contar la Orden más de 150
monasterios al ser canonizada por Pablo VI el 3 de Octubre de 1976.
Es
un consuelo para los españoles ver en la historia patria la decisión y empeño
del fervor creyente sin fisuras en la Inmaculada Concepción de la Virgen siglos
antes de que esa verdad fuera proclamada dogma por la autoridad máxima de la
Iglesia.






