![]() |
Así
lo ha expresado a zenit el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del
Vaticano, durante la conferencia de prensa sobre la nueva
carta del dicasterio, Samaritanus Bonus sobre el cuidado de las
personas en las fases críticas y terminales de la vida, celebrada
con periodistas acreditados en la Oficina de Prensa de la Santa Sede hoy, 22 de
septiembre de 2020.
La
nueva carta, aprobada por el Papa Francisco el 25 de junio de 2020, que pidió
su publicación, condena la eutanasia y el suicidio asistido, y pide que se
proteja y se preserve la vida, independientemente de lo frágil o comprometida
que pueda parecer.
“Incluso si alguien no puede ser ‘curado’ médicamente, siempre debe ser atendido”, hasta el final, subrayó.
Dirigiéndose
al cardenal Ladaria, la edición inglesa de zenit reconoció que el
documento era muy concreto y oportuno, preguntando cómo desea el Vaticano que
llegue a la sociedad en su conjunto.
“Esta
esperanza [de que la carta llegue a la comunidad internacional y a la sociedad
en general] está siempre presente, porque si no fuera así, la carta no se
habría escrito”, dijo el prefecto del citado dicasterio.
“Pensamos,
y creemos que el Santo Padre piensa, habiendo dado la autorización para
publicar esta carta”, explicó, “que en lo profundo de cada persona, existe este
profundo deseo de cercanía del ‘otro’, y cuando uno se olvida de esto,
significa una parte de la humanidad se esfuma. ¿No?”.
“Para
que esto llegue a la conciencia de todos”, dijo el cardenal Ladaria, “dependerá
por supuesto de nosotros y de todos los católicos de todo el mundo,
especialmente los que están involucrados en la asistencia sanitaria, de las
personas que tienen el contacto más directo con los enfermos”. Personalmente,
explicó, cree que esta esperanza está ahí “porque hay una esperanza en la
bondad del hombre, y que ésta se encuentra en cada uno de nosotros”.
El
cardenal jesuita advirtió sobre el hecho de que a veces alguien esté
inconsciente y otros intenten presionar para que tome decisiones de vida o
muerte. “Nos tientan, ‘mira esto es muy serio’, pueden decir”.
En
este sentido, subrayó, es aún más imperativo, que permanezcamos cerca de la
humanidad y de aquellos que sufren.
“Y
para mí es muy importante, como todos mis colegas aquí destacaron y trataron
mucho, esto es: La escena de la Cruz”.
“En
muchos momentos, uno no puede hacer nada desde el punto de vista práctico, pero
puede quedarse”, subrayó.
Por
lo tanto, elaboró, una cosa es la posibilidad de curar y otra cosa es cuidar,
“cuidar que puede ser desde el punto de vista médico, pero también desde el
punto de vista espiritual, psicológico, o desde el punto de vista de solo estar
cerca”.
Por
todo ello, la esperanza de que el mensaje de la carta circule, reconoció,
existe. Cómo se hará realidad su difusión, “No soy un profeta”, dijo sonriendo.
Como
de costumbre, la Oficina de Prensa tomó la temperatura de cada periodista con
mascarilla al entrar, le dio un desinfectante y estableció canales para entrar
y salir de la sala. La prensa acreditada por el Vaticano (y el personal de la
Oficina de Prensa) estaba obligada a llevar la mascarilla puesta y sentarse en
asientos designados, socialmente distantes.
Deborah
Castellano Lubov
Fuente:
Zenit






