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| Presentación de la Carta 'Samaritanus Bonus' (C) Deborah Castellano/Zenit |
El
texto, junto con la figura del Buen Samaritano, ofrece una breve referencia a
la del Cristo sufriente, testigo partícipe del dolor físico, de la experiencia
de la precariedad e incluso de la desolación humana, que en Él se convierte en
un confiado abandono al amor del Padre.
Eutanasia legal
La
carta es “un documento necesario”, según ha declarado el cardenal Luis Ladaria,
prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ante las nuevas normas y
leyes cada vez más permisivas sobre la eutanasia, el suicidio asistido y las
disposiciones sobre el final de la vida.
“Incurable” no es sinónimo
de “in-cuidable”
Todo
el documento se centra en el sentido del dolor y el sufrimiento a la luz del
Evangelio y el sacrificio de Jesús: “el dolor es existencialmente soportable
sólo donde existe la esperanza” y la esperanza que Cristo transmite a la
persona que sufre es “la de su presencia, de su real cercanía”.
“Curar
si es posible, cuidar siempre”. Estas palabras de Juan Pablo II explican que
incurable nunca es sinónimo de “in-cuidable”, recuerda la Santa Sede en la
carta.
La
curación hasta el final, “estar con” el enfermo, acompañarlo escuchándolo,
haciéndolo sentirse amado y querido, es lo que puede evitar la soledad, el
miedo al sufrimiento y a la muerte, y el desánimo que conlleva: elementos que
hoy en día se encuentran entre las principales causas de solicitud de eutanasia
o de suicidio asistido.
Al
mismo tiempo, se subraya que “son frecuentes los abusos denunciados por los
mismos médicos sobre la supresión de la vida de personas que jamás habrían
deseado para sí la aplicación de la eutanasia”.
Cuidados paliativos
En
el extenso documento, hay una parte dedicada a los cuidados paliativos dentro
del último capítulo “La enseñanza del Magisterio”. La Iglesia recuerda que los
cuidados paliativos no son suficientes “si no existe alguien que ‘está’ junto
al enfermo y le da testimonio de su valor único e irrepetible”.
En
la carta precisan que “la definición de los cuidados paliativos ha asumido en
años recientes una connotación que puede resultar equívoca”: En algunos países
del mundo, las legislaciones nacionales que regulan los cuidados paliativos (Palliative
Care Act) así como las leyes sobre el “final de la vida” (End-of-Life Law),
prevén, junto a los cuidados paliativos, la llamada Asistencia Médica a la
Muerte (MAiD), que puede incluir la posibilidad de pedir la eutanasia y el
suicidio asistido.
Del
mismo modo, advierten de una acción u omisión directa para procurar la muerte,
por tanto ilícita cuando las intervenciones paliativas para reducir el
sufrimiento de los pacientes graves o moribundos pueden consistir en la
administración de fármacos dirigidos a anticipar la muerte o en la
suspensión/interrupción de la hidratación y la alimentación, incluso cuando hay
un pronóstico de semanas o meses.
Cuidado de la vida,
responsabilidad del médico
“El
cuidado de la vida es, por tanto, la primera responsabilidad que el médico
experimenta en el encuentro con el enfermo”, subraya el texto. “Esta no
puede reducirse a la capacidad de curar al enfermo, siendo su horizonte
antropológico y moral más amplio: también cuando la curación es imposible o
improbable, el acompañamiento médico y de enfermería (el cuidado de las
funciones esenciales del cuerpo), psicológico y espiritual, es un deber
ineludible, porque lo contrario constituiría un abandono inhumano del enfermo”.
“Aquellos
que aprueban leyes sobre la eutanasia y el suicidio asistido se hacen, por lo
tanto, cómplices del grave pecado que otros llevarán a cabo. Ellos son también
culpables de escándalo porque tales leyes contribuyen a deformar la conciencia,
también la de los fieles”.
Rosa
Die Alcolea
Fuente:
Zenit






