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Jueves de la XXV semana del Tiempo Ordinario

En
aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y
no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros,
que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los
antiguos profetas.
Pero
Herodes decía: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que
oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.
PALABRAS
DEL SANTO PADRE
"La
vanidad que nos infla. La vanidad que no tiene larga vida, porque es como una
pompa de jabón. La vanidad que no nos da una ganancia real. ¿Qué beneficio
obtiene el hombre por todo el trabajo con el que se esfuerza? Trabaja para
aparentar, para fingir, para relucir. Eso es vanidad. La vanidad es como la
osteoporosis del alma: por fuera los huesos parecen sanos, pero por dentro
están todos carcomidos." (Santa Marta 22 de septiembre de 2016)
Vatican
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