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“Desde
el punto de vista ético, si existe la posibilidad de curar una enfermedad con
una medicina, esta debería estar al alcance de todos, de lo contrario se comete
una injusticia”, dijo el Papa en el Aula Pablo VI en el Vaticano.
Al
denunciar la existencia de una “marginalidad farmacéutica” que olvida a los más
pobres y crea “una brecha más entre las naciones y entre los pueblos”, el Santo
Padre indicó que “quien vive en la pobreza, es pobre en todo, incluso en las
medicinas, y por lo tanto su salud es más vulnerable. A veces se corre el
riesgo de no poder recibir tratamiento por falta de dinero o porque algunas
personas en el mundo no tienen acceso a ciertos medicamentos”.
Luego
de alertar sobre el “peligro de la globalización de la indiferencia”, el Papa
propuso “globalizar el tratamiento, es decir, la posibilidad de acceso a esos
medicamentos que podrían salvar tantas vidas para todas las poblaciones. Y para
ello necesitamos un esfuerzo común, una convergencia que involucre a todos.
Ustedes son el ejemplo de este esfuerzo común”.
El
Papa destacó luego el aporte de los investigadores científicos y destacó que
“las empresas farmacéuticas, sosteniendo la investigación y orientando la
producción, pueden contribuir generosamente a una distribución más equitativa
de los medicamentos”.
En
ese sentido, “los farmacéuticos están llamados a prestar un servicio de
atención cercana a los más necesitados, y con ciencia y conciencia trabajan por
el bien integral de quienes acuden a ellos”.
“También
los gobernantes están llamados a construir, mediante decisiones legislativas y
financieras, un mundo más justo en el que no se abandone a los pobres, o peor
todavía en el que se descarten”, continuó.
El
Papa Francisco comentó luego que “la reciente experiencia de la pandemia,
además de una gran emergencia sanitaria en la que ya ha muerto casi un millón
de personas, se está traduciendo en una grave crisis económica, que sigue
generando personas y familias pobres que no saben cómo salir adelante”.
“Al
mismo tiempo que se presta asistencia caritativa, se trata de combatir también
esta pobreza farmacéutica, en particular con una amplia difusión en el mundo de
las nuevas vacunas”.
Para
concluir, el Papa aseguró que “sería triste si al proporcionar la vacuna se
diera prioridad a los más ricos, o si esta vacuna se convirtiera en propiedad
de esta o aquella nación, y ya no fuera de todos. Debe ser universal, para
todos”.
Fuente:
ACI Prensa






