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| HANDOUT / VATICAN MEDIA / AFP |
Un momento que permitió al Papa
conectar con los fieles tras su ausencia (a causa de molestias de ciática) en
la celebración de las vísperas y el Te Deum, el jueves 31 de diciembre, y en la
primera misa del año, que fue presidida hoy por el cardenal Pietro Parolin.
La ternura de la Virgen María
En su alocución, el Pontífice
recordó que empezamos el nuevo año poniéndonos bajo la mirada materna y amorosa
de María Santísima, que la liturgia de hoy celebra como Madre de Dios.
“Retomamos así el camino a lo
largo de las sendas del tiempo, encomendando nuestras angustias y nuestros
tormentos a Aquella que todo lo puede. María nos mira con ternura materna así
como miraba a su Hijo Jesús. La mirada tranquilizadora y consoladora de la
Santísima Virgen es un estímulo para que este tiempo, que nos ha dado el Señor,
sea dedicado a nuestro crecimiento humano y espiritual, sea tiempo de suavizar
los odios y las divisiones, sea tiempo de sentirnos todos más hermanos, sea
tiempo de construir y no de destruir, cuidándonos unos a otros y de la
creación”
54° Jornada Mundial de la Paz
Y precisamente al cuidado del
prójimo y de la creación está dedicado el tema de esta Jornada Mundial de la
Paz, que hoy celebramos:
«La cultura del cuidado como
camino de paz», dijo Francisco, indicando que los dolorosos eventos que han
marcado el camino de la humanidad el año pasado, especialmente la pandemia,
«nos enseñan lo necesario que es interesarse por los problemas de los otros y
compartir sus preocupaciones».
“Esta actitud representa el
camino que conduce a la paz, porque favorece la construcción de una sociedad
fundada en las relaciones de fraternidad. Cada uno de nosotros, hombres y
mujeres de este tiempo, está llamado a traer la paz cada día y en cada ambiente
de vida, sosteniendo la mano al hermano que necesita una palabra de consuelo,
un gesto de ternura, una ayuda solidaria”
Asimismo, el Santo Padre hizo
hincapié en que la paz «se puede construir si empezamos a estar en paz con
nosotros mismos y con quien tenemos cerca, quitando los obstáculos que nos
impiden cuidar de quienes se encuentran en necesidad y en la indigencia».
Primera Misa del Año: «María
enséñanos a encontrar tiempo para Dios y los demás»
Se trata de desarrollar una
mentalidad y una cultura del “cuidado” – continuó Francisco- para derrotar la
indiferencia, el descarte y la rivalidad, que lamentablemente prevalecen. La
paz no es solo ausencia de guerra, sino vida rica de sentido, configurada y
vivida en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros.
Entonces esa paz tan ansiada y puesta siempre en peligro por la violencia, el
egoísmo y la maldad, se convierte en posible y realizable.
2021: un año de solidaridad y paz
para todos
En este sentido, el Papa pidió a
la Virgen María, que ha dado a luz al «Príncipe de paz» (Is 9,6), que nos
obtenga del cielo «el bien precioso de la paz que con tan solo las fuerzas
humanas no se logra perseguir en plenitud».
“La paz es sobre todo don de
Dios; debe ser implorada con incesante oración, sostenida con un diálogo
paciente y respetuoso, construida con una colaboración abierta a la verdad y a
la justicia y siempre atenta a las legítimas aspiraciones de las personas y de
los pueblos. Mi deseo es que reine la paz en el corazón de los hombres y en las
familias; en los lugares de trabajo y de ocio; en las comunidades y en las
naciones”
Al comenzar este año nuevo, el
Santo Padre dirigió a todos un feliz y sereno 2021: «Que sea un año de fraterna
solidaridad y de paz para todos; un año cargado de confiada espera y de
esperanzas, que encomendamos a la celeste protección de María, madre de Dios y
madre nuestra», concluyó.
Fuente: Aleteia






