En un vídeo enviado a un congreso educativo que tiene lugar estos días en Los Ángeles, el Papa ha recordado que en las crisis es donde «se revela el propio corazón: su solidez, su misericordia, su grandeza o su pequeñez»
También ha hablado de este periodo de pandemia, asegurando que «ha marcado profundamente la vida de las personas y la historia de nuestras comunidades». Por eso, ha añadido, «es necesario construir el mañana», y para ello «hacen falta el compromiso, la fuerza y la dedicación de todos».
En este
sentido, el Papa ha destacado los «testimonios de amor generoso y gratuito que
hemos presenciado durante todos estos meses», los cuales «han dejado una huella
imborrable en las conciencias y en el tejido social, enseñando cuán necesaria
es la cercanía, el cuidado, el acompañamiento y el sacrificio para alimentar la
fraternidad». Recordando estos testimonios, Francisco ha vuelto a señalar que
«de las crisis nunca se sale igual; se sale mejor o se sale peor, pero
nunca se sale igual». Y es precisamente en las crisis donde «se revela el
propio corazón: su solidez, su misericordia, su grandeza o su pequeñez».
Al final del
mensaje se ha dirigido a los jóvenes, a quienes les ha pedido que el impulso
que vivan y compartan en este congreso educativo debe ser soñar juntos y mirar
hacia delante: «Los sueños se construyen juntos. Soñemos como una única
humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma
tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus
convicciones, cada uno con su propia voz, pero sí, todos hermanos». Además, les
ha invitado «a la esperanza» y a ser «los poetas de una nueva belleza humana,
una nueva belleza fraterna y amigable».
Fuente: Alfa y Omega






