Fueron robadas en 1907, halladas y declaradas incorruptas
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| Cúpulas de la parroquia de N.S. de los Ángeles en Silla, donde se celebra el milagro eucarístico |
Paraula, el periódico de la diócesis de Valencia, ha recordado esta semana el milagro eucarístico que se conmemora y celebra esos días en Silla, población cercana a la capital valenciana, y que tuvo lugar en 1907. Es uno de los milagros reconocidos por la Iglesia.
Se trata de unas
hostias consagradas, robadas y recuperadas en estado asombrosamente bueno, que
aún hoy se conservan y veneran en la parroquia de Nuestra Señora de
los Ángeles.
A principios de los años 80, después de volver a investigar el
caso, el entonces
arzobispo de Valencia, Miguel Roca, decretó el culto que debían recibir las
formas, que se exponen en una custodia en forma de naranjo llamada
popularmente ‘el taroncheret’ y que se fabricó con joyas y recursos que
entregaron las familias con devoción.
Silla, una población en la albufera
Silla fue de las primeras poblaciones reconquistadas por Jaime I
que contó con iglesia. Situada entre arrozales y huertas, primero concedió el
lugar a los caballeros del Hospital y más adelante pasó a la Orden Montesa. El
templo actual, dedicado a la Virgen de los Ángeles, es del siglo XVIII. Durante
siglos tuvo un Cristo muy
venerado, de la época de los caballeros de Montesa, que se perdió durante la
Guerra Civil española.
El 25 de Marzo de 1907,
día de la Encarnación y Lunes Santo, alguien entró en la parroquia y robó del
sagrario el copón con las formas consagradas. El párroco, Miguel
Zaragozà, mandó repicar las campanas a rebato (el que se usa para movilizar a
todos ante una catástrofe). Aunque los habitantes se volcaron en buscar por
doquier, no encontraron nada.
Al día
siguiente llovió. Dos días después del robo, el 27, Miércoles
Santo, unos hombres que trabajaban en un huerto de naranjos encontraron las formas robadas en
perfecto estado de conservación entre la tierra húmeda y revuelta.
En la casa más cercana al hallazgo unas mujeres improvisaron un
altar y el sacerdote colocó el copón con las formas encontradas envueltas en un
pañuelo. Después, cuatro jornaleros en su ropa de faena lo acompañaron con el
palio en procesión hasta la parroquia. Siguió la Semana Santa y un acto de
desagravio el 7 de abril.
“Silla, que fue en aquel momento, toda, un vibrar de campanas
volteando de alegría, a pesar de ser miércoles santo, trasladó procesionalmente las sagradas formas a la
parroquia y, por inspiración divina, Silla las guardó”, recogen las
crónicas.
Y las formas se
mantuvieron incorruptas
Pero lo asombroso es que las formas se conservaron incorruptas
toda esa semana y la siguiente y los siguientes años.
En 1930, veintitrés años después de su hallazgo, el párroco
Salvador Espín, viendo su perfecto estado de conservación, inició un expediente
en el Arzobispado para declarar milagrosa su conservación. Un decreto de la curia diocesana
del 4 de mayo de 1930 exigió que “reconociendo la incorruptibilidad de las
sagradas formas, se les dé el mismo culto eucarístico que a todas las
hostias consagradas”. Sin embargo, dos años después un incendio en el palacio
arzobispal hizo desaparecer ese documento.
Por el impulso de este decreto, las familias entregaron joyas y dinero para crear una
custodia enjoyada, "el taroncheret" para exponer las formas en
sus fiestas eucarísticas. Se inauguró con un solemne triduo, con la predicación
de Elías Olmos Canalda, canónigo-archivero de la catedral. José Lluesa Martínez
compuso para esa fiesta un himno. Era el hijo del organista de la parroquia y
sería asesinado en la persecución anticatólica de 1936.
Durante la
persecución y la Guerra Civil, fueron escondidas en un hueco de
una puerta de calle.
Pese a 3 años
de estar a la intemperie, sufriendo las inclemencias del tiempo, se
mantuvieron intactas e incorruptas y en el mismo estado de conservación.
Una devoción que se
extiende
En el año 1949, como final de una misión popular en la zona, las
formas salieron de Silla por primera vez y fueron veneradas por multitudes en
la población cercana de Torrent. Vecinos y autoridades de Silla crearon la Cofradía del Santísimo
de las Sagradas Formas, “para rendirles todo el culto que ellas merecen y
para darlas a conocer por toda España y por toda la cristiandad”.
En 1983, el entonces arzobispo de Valencia, Miguel Roca
Cabanellas, firmó un decreto constatando que “ante los resultadas de las
pruebas periciales, documentales y testificales que nos han sido presentadas,
declaramos como auténticas y en buen estado de conservación las mencionadas
sagradas formas y decretamos les sea tributado el culto que prescribe el canon
898”. El arzobispo presidió una celebración solemne y animó al pueblo de Silla
a seguir creciendo en el amor a la Eucaristía.
Fuente: ReL






