El Papa presidió emotiva oración por las víctimas de la guerra en Hosh al-Bieaa (plaza de la Iglesia) en Mosul, Irak
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| hoto by Vincenzo PINTO / AFP |
El escenario de evento ha sido la plaza de
las cuatro iglesias (sirio-católica, armenio-ortodoxa, sirio-ortodoxa y
caldea), visiblemente destruidas entre 2014 y 2017 por los atentados
terroristas y el odio fundamentalista.
«Hoy elevamos nuestras voces en oración a
Dios omnipotente por todas las víctimas de la guerra y de los conflictos
armados» afirmó el Papa.
Edificios destruidos, niños con banderas,
alegría y cantos. El Papa se conmovió en Mosul, la «ciudad de los profetas»,
ocupada durante tres años por las tropas del autoproclamado Estado Islámico. La
ciudad se llama así por la presencia de las tumbas de cinco profetas musulmanes
Antes de rezar por todas las víctimas de
la guerra en Irak y en todo el Oriente Medio, El Papa compartió palabras
emblemáticas:
Si
Dios es el Dios de la vida —y lo es— a nosotros no nos es lícito matar a los
hermanos en su nombre.Si Dios es el Dios de la paz —y lo es— a nosotros no nos
es lícito hacer la guerra en su nombre.Y si Dios es el Dios del amor —y lo es—
a nosotros no nos es lícito odiar a los hermanos.
Testimonios conmovedores
Francisco escuchó conmovido el testimonio de padre Raid Adel Kallo
quien estuvo exiliado luego de la persecución del ISIS y, al volver a la
ciudad, encontró solidaridad y respeto para volver a comenzar.
«Salí de la ciudad el 10 de junio de
2014 con una parroquia de 500 familias cristianas; la mayoría ha emigrado al
extranjero, el resto tiene miedo de volver. Los cristianos aquí no son más de
70 familias, pero yo vivo hoy donde hay dos millones de musulmanes que me
llaman Padre Raid, vivo mi misión con ellos, trabajo con el Comité de la
Familia de Mosul para promover la misión de la coexistencia pacífica».
El Papa se mostró dolido «por el desplazamiento forzoso de muchas
familias cristianas que tuvieron que abandonar sus casas».
«La trágica disminución de los
discípulos de Cristo, aquí y en todo Oriente Medio, es un daño incalculable no sólo
para las personas y las comunidades afectadas, sino para la misma sociedad que
dejan atrás».
En este contexto, el Pontífice invitó a elevar a Dios una oración
por todas las víctimas de la guerra y de los conflictos armados.
«Es cruel que este país, cuna de la
civilización, haya sido golpeado por una tempestad tan inhumana, con antiguos
lugares de culto destruidos y miles y miles de personas —musulmanes,
cristianos, yazidíes,que han sido aniquilados cruelmente por el terrorismo, y
otros— desalojadas por la fuerza o asesinadas.»
La voz penitente del Papa
El Papa se dirigió a «Dios altísimo, Señor del tiempo y de la
historia», con voz penitente: «Nos hemos cerrado en nosotros mismos y en
nuestros intereses particulares, e indiferentes a Ti y a los demás, hemos
atrancado las puertas a la paz«.
Rememoró el horror de la llanura de Nínive: «Así se repitió lo que
el profeta Jonás oyó decir de Nínive: la maldad de los hombres subió hasta el
cielo (cf. Jon 1,2)».
Tierra donde «subió una vez más el grito de sangre inocente (cf. Gn 4,10)».
La histórica Oración del
Papa:
Kyrie eleison,
Kyrie eleison, Kyrie eleison.[silencio] Señor Dios nuestro, en esta ciudad
dos símbolos dan testimonio del deseo constante de la humanidad de acercarse a
Ti: la mezquita Al Nuri con su alminar Al Hadba y la iglesia de Nuestra Señora
de la Hora, con un reloj que desde hace más de cien
años recuerda a los transeúntes que la vida es breve y el tiempo precioso.
Enséñanos a comprender que Tú nos has confiado tu designio de amor, de paz y de
reconciliación para que lo llevemos a cabo en el tiempo, en el breve desarrollo
de nuestra vida terrena. Haznos comprender que sólo poniéndolo en práctica sin
demoras esta ciudad y este país se podrán reconstruir, y se lograría sanar los
corazones destrozados de dolor. Ayúdanos a no
emplear el tiempo al servicio de nuestros intereses egoístas, personales o de
grupo, sino al servicio de tu designio de amor. Y cuando nos desviemos del
camino, haz que podamos escuchar las voces de los verdaderos hombres de Dios y
recapacitar durante un tiempo, para que la destrucción y la muerte no nos
arruinen de nuevo. Te confiamos a aquellos cuya vida
terrena se ha visto abreviada por la mano violenta de sus hermanos, y te suplicamos también por los que han lastimado a sus
hermanos y a sus hermanas; que se arrepientan, alcanzados por la fuerza de tu
misericordia.Requiem æternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis. Requiescant in pace. Amen.
Mensajero de paz
Al final del momento de oración, tras el
descubrimiento de una placa conmemorativa de la visita, seguido del vuelo de
una paloma blanca y tras la bendición final, el Francisco, antes de abandonar
la plaza, saludó a algunas personalidades religiosas y civiles.
Las palabras inscritas en la placa
conmemorativa de la visita del Papa a Mosul son significativas:
“¡Qué
hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!” (RM,
10:15).Domingo, 7 de marzo de 2021. En recuerdo de la visita de Su
Santidad, el Papa Francisco, mensajero de la paz y del amor fraterno, en la
ciudad de Mosul y la llanura de Nínive. En este lugar, que los cristianos
han tenido que abandonar obligatoriamente (2003-2017), el Papa rezó por la
difusión de la paz y la justicia, la convivencia pacífica y la fraternidad
entre los hombres».
La destrucción de Mosul
El Papa acompañado por el Arzobispo de
Mosul y Aqra de los Caldeos, monseñor Najeeb Michaeel, O.P., visitó el centro
de Hosh-al-Bieaa.
Francisco lució silencioso en un carrito
para el golf. Cerraba los ojos y rezaba, mientras atravesaba el
centro sometido a una devastación sistemática.
En junio de 2017, el autodenominado Estado
Islámico, cercado por las fuerzas gubernamentales, y con sólo el control de la
ciudad vieja, destruyó varios lugares sagrados. Hoy el Papa rezó entre esas
ruinas. En julio de 2017, tras nueve meses de combates, Mosul fue liberada.
Luego se trasladó en auto blindado a la
zona de despegue y, tras despedirse del arzobispo de Mosul y de Aqra de los
caldeos y del gobernador de Mosul, tomó un helicóptero para ir a Qaraqosh.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia






