Da origen a muchos nuevos
movimientos religiosos y sectas esotéricas. Viene bien conocer su historia
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Su fundador, Mani o Manes nació
el 14 de abril del 216 de nuestra era
Originario de Hamadán, al norte de
Babilonia comenzó a predicar en Persia. Durante 30 años bajo la protección de
Sapur I, pudo educar a sus discípulos y redactar sus escrituras, organizar su
iglesia y enviar misioneros a Oriente y Occidente.
Con anterioridad a
descubrimientos del siglo XX se tenía información de Mani por las polémicas
cristianas con su doctrina, pero tras nuevos descubrimientos de fuentes
orientales, historiadores árabes y de las religiones asiriobabilónicas, se han
profundizado los estudios históricos sobre Mani y la religión fundada por él,
que en menos de un siglo se extendió por Oriente y Occidente.
En el noroeste de la India
creyeron que era Budha que había vuelto a la tierra y su misión universalista
de “llevar el mensaje a todas las lenguas y ciudades” lo convirtieron en una de
las religiones más importantes y extendidas del mundo antiguo. Las doctrinas de
Mani, especialmente su dualismo radical, llegarán a influir en diversidad de
tradiciones religiosas.
Las obras maniqueas y sus
rituales fueron traducidos a diversas lenguas en la antigüedad
Sus doctrinas se divulgaron por
el Imperio romano y el Imperio sasánida, llegando durante la Edad Media a
entrar en contacto con el mundo islámico, llegando también a India y China. San
Agustín, que incursionó en el maniqueísmo en sus años de búsqueda filosófica y
espiritual, antes de convertirse al cristianismo, dedica gran parte de sus
obras apologéticas a confrontar esta doctrina y a refutar sus enseñanzas,
incluso en varias cartas a amigos maniqueos.
Doctrina maniquea
Cuenta la tradición maniquea que
Mani oyó una voz que le ordenaba: “No comas carne, no bebas vino, mantente
alejado de las mujeres”, que determinó su comportamiento y gran parte de los
preceptos maniqueos.
Como gnosis dualista, sostiene
que hay dos principios separados radicalmente: la Luz y las Tinieblas,
existiendo dos principios en oposición: un dios bueno y un dios malo, un
principio que es fuente del bien y un principio que es fuente del mal. El mismo
ser humano está compuesto de un “yo demoníaco” identificado con cuerpo y alma,
a su vez que el “yo luz” o “yo divino” se identifica con el espíritu que debe
separar el alma del cuerpo, uniéndola al espíritu para la liberación
final.
El cuerpo y por extensión la
materia, es la causa de todos los males. Clasificaba a sus seguidores entre
“elegidos” que no podían mantener relaciones sexuales, y los “oyentes” o el
pueblo, que sí podían tener relaciones sexuales, pero se les aconsejaba no
tener hijos para no reproducir la materia. En la comunidad los elegidos pasaban
su tiempo en oración, practicaban el celibato y eran vegetarianos. Estaba
establecido que los elegidos al morir alcanzaban el Reino de la Luz. En cambio,
dentro de la comunidad maniquea los oyentes debían servir a los elegidos,
podían contraer matrimonio y a su muerte tendrían que reencarnarse en elegidos.
La victoria final de la luz sobre las tinieblas coincidiría con el apartamiento
total de ambas como en el origen.
Mani se presenta como el Paráclito
anunciado por Jesús, que revelaría la plenitud de la verdad, a quien se le ha
revelado el misterio oculto escondido a los mundos y generaciones. Esos
misterios son esencialmente el dualismo de la Luz y las Tinieblas, la creación
del mundo y en qué consiste la salvación.
La principal celebración del
maniqueísmo era el Bema, celebrado una vez al año, con ritos y significados
paralelos a la pascua cristiana, pero en vez de meditar sobre Jesucristo, se
centra en la pasión de Mani, realizando ayunos previos a la celebración. Aunque
originalmente el Bema era un asiento que usaba el obispo en la Iglesia
cristiana siríaca, desde donde se leía el evangelio, en los templos maniqueos
le llamaron Bema a un trono de cinco escalones, siempre vacío porque era el
asiento de Mani.
En su sincretismo religioso
incorporan a otras figuras como Zoroastro, Platón, Jesucristo o Buda, entre
otros, como enviados a la humanidad para ayudarla a liberarse de la materia y
de las tinieblas, siendo Mani el profeta definitivo, la plenitud de la
revelación que vino a manifestar todos los misterios ocultos.
Una de las doctrinas más
cuestionadas por los autores cristianos a lo largo de los siglos, no solo fue
el dualismo, sino la negación de la responsabilidad humana por los males
cometidos, ya que no serían actos producidos por la voluntad, sino del domino
del poder de las tinieblas sobre nuestra vida.
Actualidad de las ideas maniqueas
En varios movimientos cristianos,
gnósticos y esotéricos, las doctrinas maniqueas siguen vivas, aunque
descontexualizadas de las mitologías originales y de los ritos de la religión
fundada por Mani. De hecho, cuando en algún grupo religioso se piensa que todo
lo malo que hace el ser humano no es por su libertad, sino por obra del demonio
o de fuerzas oscuras sobrenaturales, está más cerca de Mani que de Jesucristo.
Cuando rebrotan las formas
radicales de dualismo, ya sea la luz versus tinieblas, creyentes versus
mundanos, materia versus espíritu, alma versus cuerpo, se introduce la visión
maniquea de la realidad.
El desprecio del cuerpo y de la
sexualidad es también una forma maniquea que influyó negativamente en autores
cristianos de varios siglos y se puede ver en la actualidad en algunos libros
de espiritualidad con un trasfondo pesimista sobre la condición corpórea.
Y es en este sentido, en el que
se usa en el lenguaje filosófico o teológico en la actualidad, como forma de
adjetivar formas de dualismo que presentan la realidad siempre en oposición.
Si bien el cristianismo ha tenido
otras influencias dualistas, de la filosofía platónica y neoplatónica, las
diversas formas de gnosticismo que han perdurado a lo largo de la historia han
dado lugar a formas de maniqueísmo que están presentes en una gran diversidad
de movimientos religiosos y autores de espiritualidad contemporáneos.
Miguel Pastorino
Fuente: Aleteia






