Anne-Dauphine Julliand ha sentido la voz de Jesús: «Yo te sigo amando»
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Luego publicó en 2015 un segundo título, Un
día especial, donde parte del hecho de que Thäis nació el 29 de febrero, una
fecha que solo se repite cada cuatro años. Por eso Anne se regala un
paréntesis de cuatro años, libre de trabajo y obligaciones porque quiere vivir
plenamente ese día especial. Su hija cumpliría ocho años y nota cómo el pasado
se mezcla con el presente y cada gesto, cada palabra adquieren un color único.
Una decisión: sonreír
"Hay distintas formas de actuar cuando te enfrentas a una dura prueba como la mía. Una manera es pensar que solo vas a sufrir durante el resto de tu vida. En cambio, yo he encontrado la forma de ser feliz en este camino diciéndome que tengo una cosa tremenda, pero que siempre quedan momentos de felicidad, y yo he elegido vivirlos. Por supuesto que a veces lloro y estoy triste. Pero se puede reír y sonreír. Porque sonreír es una decisión. Si la vida no te sonríe, sonríele tú a la vida", explicó Anne-Dauphine.
Frente al dolor, el amor
Enferma, pero feliz
Esta madre animosa describía así la realidad de su hija Azylis, que ya
caminaba hacia la muerte (que tendría lugar en 2017) cuando le hicieron esta
entrevista: "Físicamente, Azylis está muy mal: no habla, no anda, apenas
mueve los brazos, ve poco y no puede comer sola. Pero estaría
mintiendo si me quedara ahí. Porque esa no es mi hija. Azylis es una niña
feliz.
"Y no lo digo para engañarme como una madre loca", insistió: "Te lo prometo: es feliz. Su sonrisa es mi victoria de cada día. Y como dice su hermano mayor Gaspard, Azylis tiene suerte. Porque la gente la ama".
"No importa el por qué, importa el cómo"
Hay preguntas que no son edificantes en estas situaciones, una vez tienes ya la base de la fe y la superación. "A veces, al ver a una niña caminar por la calle, me surge la pregunta del porqué. Pero enseguida la aparto. Porque sé que no he de perder tiempo en ello. Esa pregunta conduce a buscar culpables o a sentirte víctima. Eso solo hace daño. No me importa el porqué. Me importa el cómo: cómo subir la montaña".
En 2018, Juilland se adentró en el mundo audiovisual y rodó un documental para transmitir todos estos sentimientos: Ganar al viento. En la película, se muestra a cinco niños con enfermedades graves que son felices y aprovechan cada minuto del día. Anne-Dauphine los convirtió en nuestros maestros.
Aprender en el dolor
En una entrevista de 2021 en Famille Chrétienne, Anne-Dauphine da las claves de cómo la ha subido ella: "En los momentos más espantosos, Jesús me dice «Yo te sigo amando»".
"Sé que sufriré toda la vida. Hay momentos en que mis dos hijas me faltan y siento un vacío como en el momento de su muerte. Soy consciente de que sufriré toda la vida, pero lo haré con una sonrisa. Hay que aprender a vivir con ese dolor y aprender de ese dolor", explica.
Ha conseguido la "paz interior" porque sabe que los momentos de las lágrimas duran más o menos, pero se acaban y hay que seguir viviendo: "Todo esto nos obliga a volvernos hacia algo más grande que nosotros, hay una dimensión espiritual... La gran respuesta a este sufrimiento es el amor: el amor de los demás, el amor de Dios que consuela... En los momentos más dolorosos y espantosos de mi vida me he sentido amada, casi escuchaba a Jesús decirme 'Yo te sigo amando'... Cuando te sientes sin fuerzas y vacía, esa voz interior que te dice 'Yo te amo' te vuelve invencible".
Artículo publicado en ReL el 17 de febrero de 2015 y actualizado tras la
muerte de su hija y posteriores entrevistas.
Fuente: ReL





