24 – Junio. Viernes. Sagrado Corazón de Jesús
![]() |
| Misioneros digitales católicos MDC |
Evangelio según san Lucas 15, 3-7
Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un
solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan
convertirse.
Comentario
En el evangelio, Jesús, a través
de una parábola, enseña a los que todavía viven según la ley y el moralismo que
Él se alegra por haber encontrado a la oveja perdida, deja las noventa y nueve
y va al encuentro de la que necesita ser sanada, porque Él ha venido al mundo
para los enfermos, los que necesitan médico.
Acerquémonos al Señor como la
oveja perdida, la descarriada, la enferma, la herida… cansada de caminar por
pastos secos, sin vida y así podamos encontrar en Él el pasto saludable que nos
conduce al Padre. Muchas veces por el sufrimiento, por la ceguera, por la falta
fe… no nos damos cuenta de su presencia en nuestra vida, pero el Señor no nos
abandona. Él nos guía, nos acompaña, nos quiere, nos ama hasta entregar su
vida.
En la segunda lectura la carta
del apóstol San Pablo nos muestra el gran amor con que Dios nos amó, “siendo
nosotros todavía pecadores"; miró nuestra debilidad, se compadeció de
nosotros y nos envió a su Hijo único como luz del mundo para rescatarnos del
poder de las tinieblas y así podamos andar en la claridad de su presencia.
Abramos el oído del corazón para escuchar
la voz del Pastor, de mi pastor. Reposemos nuestra cabeza en el
pecho de Jesús, como el discípulo amado y digámosle: “Señor te quiero, cuídame,
apaciéntame en tu rico pasto para que yo permanezca en tu corazón manso y
humilde, y ahí encontraré descanso para mis fatigas”.
Fuente: Dominicos






